*Tenemos canal de youtube y patreon.
Usar “direcciones” como si fueran los ángeles que gobiernan el universo, me pareció gracioso la verdad, pero se entendía bien lo que él quería decir. Me sorprendió que el Comando Atemporal, fuese tan <sumiso> ante alguien de las altas esferas de la creación.
Cuando hablo con Gabriel, es más un amigo o en ocasiones más que un amigo, que no alguien que esté por encima de mí. Pero en ese tiempo y aún en el que nos encontramos ahora, hay personas que confunden respeto con sumisión, por culpa de cómo las religiones dogmatizan y separan lo que jamás ha sido y será separado, y es Dios.
- ¿Qué pasó entonces?- pregunté.
- Gabriel quiso mantenerse en silencio, me miraba, esperando a que hablase, pero a la que abría la boca, mi padre me mandaba a callar. Como si fuera una ofensa por <el invitado> que había llegado a la nave sin avisar antes. – dijo.
- ¡Ay madre!- dije.
- Gabriel acabó diciendo <Uriel me ha invitado, él necesita hablarles de algo importante>. Mis padres y mis hermanos se me quedaron mirando, y por un segundo tartamudeé, hasta que arranqué y les conté que. Y luego mi madre dijo <¿Dios nos quiere ver ahora?> entonces Gabriel dijo <Así es, les están esperando, pero la invitación solo son para Antarel y vos. Los demás excepto Uriel, deberán permanecer aquí>. Finalmente aceptaron y nos regresamos al Castillo de Dios. – dijo Uriel.
- En resumen, ¿Qué pasó?- dije.
- Dios les explicó mí petición, pero la reacción de mi padre cuando me miró me dejó perplejo. Pero solo le ocurrió decir <¿Le parece que esto deba suceder así, oh gran creador?>. La respuesta no le gustó a Dios, y le dijo <Veo que sigues sin entender el respeto que crees que me tienes. ¿Así es como les enseñas a tus hijos a respetarme?>. Empezaron a pelear… y mi tema quedó zanjado cuando Dios dijo <¡Basta! ¡Uriel, no voy a concederte tu petición, regrésate a casa con tus padres!>. – dijo Uriel, vi como se le escapaba de nuevo algunas lágrimas, no pude evitarlo abrazarlo.
- ¡Ay….! – solo pude decir eso.
- Volví a mi tiempo. Pero con el corazón roto, y aunque quizás estuviera exagerando, culpé a mis padres de que me habían rechazado mi petición que me hacía feliz. – confesó entre sollozos Uriel.
Sentí su dolor, como espinas de fuego en el corazón. Traicionado por su padre, por no apreciar el respeto sin ser sumiso, por no entender el dolor de las religiones, que en el 2.500 es solo una parte del pasado. Sentí como tenía tantas y tantas ganas de convertirse en arcángel, que por unos instantes, sin conocer a Antarel, ya se la tendría jurada por si algún día le conociera.
- Pasaron varios años, hasta que cumplí 21. Cuando un día, que había elegido no viajar con la familia al pasado, me fui a ayudar a una tía mía que me había pedido que fuera a su casa por la tarde, y dentro del salón encontré a Gabriel sentado en el sofá. – dijo Uriel.
- Anda… ¿Y Qué hacía allí?- pregunté.
- Para él habían pasado solo dos meses, al verme me dio un abrazo y me susurró <Siento mucho que no te lo dieran, pero creo que puedo ayudarte a conseguirlo>, cuando le miré a los ojos le dije <¿Cómo?> entonces sacó un pergamino medio viejo y lleno de polvo, y dijo <Hay una ley que puedes convertirte pero tiene su riesgo> leí el pergamino y aunque lo que decía era complejo, lo acepté. – dijo Uriel.
- ¿Qué decía el pergamino?- pregunté la curiosidad me mataba por dentro.
- Regresamos a buscar a mis padres, y Gabriel les convenció para regresar a ver a Dios, no fue fácil, pero al final hicieron caso. En el momento en que llegamos a la sala del trono y Dios nos vio, no le gustó, pero Gabriel se plantó delante de nosotros y dijo <Padre, ¿qué me dices de esta ley que tú mismo aprobaste hace tres mil años?>. Le enseñó el pergamino y después de leerlo minuciosamente, me miró y dijo <¿Aceptarías?> dije que si con la cabeza, él lo aceptó y se lo comentó a mis padres… pero Antarel respondió <¿Eso es lo que quieres?> dije que si, y entonces Dios chasqueó los dedos y apareció un pergamino de la nada y una pluma. Mis padres firmaron y yo también. – explicó Uriel.
- ¿Qué decía la ley esa?- exigí.
- Esa ley decía que la única forma era que yo renunciara a mis padres biológicos y me adoptase dios.- dijo mientras se le escapaban lágrimas de los ojos.
Me paralicé por la valentía que tuvo que hacer Uriel, renunciar a sus padres… me fascinó, cuando le vi llorar, le abracé.
- Me despedí allí de ellos, y no los volví a ver durante los próximos 40.000 años. Me quedé en Cruz del Sur, al principio me presentaron como su séptimo hermano de los arcángeles. Y después de aprender el oficio, me gané convertirme en uno de ellos, y así pude compartir departamento con Chamuel. – dijo Uriel.
Me da rabia que la religión cristiana no cuente estas historias de ellos, de cada arcángel, ya que llevan tantos milenios con nosotros, ¿por qué nadie se ha preguntado a preguntarles sobre su historia si de verdad conectaban con ellos? Porque la imagen esta que ha hecho la Iglesia, me parece tan falsa, o sea un ángel no puede sentir emociones feas, porque ¿es un ángel? Ni tampoco se pueden casar ni tener hijos ¿por qué es un ángel? ¡Qué frío!
Según la versión de la Iglesia, un ángel solo trabaja para Dios de sol a sol y no puede ni sentir impotencia, ni rabia, en algunos momentos. Pero cuando vi a Uriel llorar, porque tuvo que renunciar a sus padres biológicos para que se convirtiera en quién es él ahora, ¿eso no les da rabia? Por qué a mí si… me da rabia que la Iglesia que dice que respalda a Dios, te mienta y te esconde la verdad, solo quieren que te arrodilles a adorarles, y no quieren que seas tú ese ser de luz que siempre has sido.
Da mucha impotencia ver un arcángel como Uriel llorar, y yo aunque no he contado todavía lo que falta por explicar, cuando les veo llorar, me quedo super indignada. Ellos son amor y trabajan con Dios, pero tienen el mismo derecho que tú tienes, de sentir.
La partida del Monopoly se quedó sin terminar, las emociones nos conmovieron tanto que nos olvidamos de todo. Bilbo al vernos así, se acercó a nosotros para darlos su apoyo, ¡qué lindo era!
La tarde del cinco de Enero del 2007, me encontraba en el cuarto aún en pijama, eran casi las siete de la tarde y estaba sentada en la silla del escritorio con un libro que me empezó a comer la curiosidad. Jamás me había leído un libro, porque en el colegio nos obligaban y eso me quitaba las ganas por la lectura, hasta que vi la portada de este libro llamado Neus Català: Testimonio de una Superviviente en Catalán.
Este libro llegó a casa con el diario El País, pero mi mamá me vio que lo hojeaba y en más de una ocasión me lo quitó de las manos y me prohibió leerlo. Cuando me pillaba, lo colocaba en lo más alto de la estantería, pero es que ya me había enganchado por completo el argumento.
- ¿Por qué no me dejas que lo lea?- le pregunté a mi madre.
- Porque habla de los campos de concentración que hubo durante la segunda guerra mundial. Este libro es demasiado fuerte para ti, no Laia, te prohíbo que lo leas.- dijo.
- ¡Joe… mamá!- me quejé, ella me vio agarró el libro, me sacó el marca páginas y lo escondió.
Jamás había leído nada de ese estilo, y en realidad todo el tema de la segunda guerra mundial, como que no me interesaba. Pero sentí dentro de mí, que tenía que leer esa autobiografía de Neus Català para saber lo que había vivido en Auschwitz. En su momento no entendí la prohibición de mi mamá, pero vi dónde lo guardó y cuando ella no miraba, me subí a una silla, agarré el libro, recogí todo y me lo llevó a la habitación.
- Laia, ¿Nos vamos?- preguntó Uriel.
- ¿A dónde?- dije.
- La Cavalgata de los Reyes Magos.- dijo.
- ¡Ay, no! Este año no nos han dado la guardia, así que nos quedamos en casa, que me interesa mucho este libro.- le dije.
- Pero, ¿cómo vas a pedir tus tres deseos a los Maestros? – preguntó preocupado Uriel.
- Esta noche, en Telos. Gabriel me ha invitado a ver lo que hacen en la Plaza del Rey.- le dije.
Vi como Uriel se sentaba en la cama y sacaba sus pergaminos a hacer sus cosas, cuando me quedé observándole.
- Dary, ¿No te gustaría tener una mesa para ti en esta habitación?- le pregunté.
- No cabemos los dos, dónde estás. – respondió.
- Lo sé, pero me refiero, que en la quinta dimensión, aprovechando que esta casa existe igual en todas las dimensiones, podemos aprovechar en ponerte en este lado (señalicé la otra pared dónde está la puerta) puedas tener una pequeña mesa para tus cosas, y una cama, por si necesitas descansar. ¿Qué te parece? – le pregunté.
- ¿Qué les vas a decir a tus padres? – preguntó curioso Uriel.
- Nada, porque solo se vería a partir de la quinta dimensión. Ayer pasé por una tienda de muebles, en Manlleu de la quinta dimensión, y pensé en ti. Si estás de acuerdo, tendrás tu rinconcito.- le dije.
- ¡Ay que rica que eres Laia! ¡Claro que quiero! – dijo Uriel ilusionado.
Estuve tan centrada en la lectura del libro, que los fuegos artificiales de la llegada de los Reyes Magos en la Plaza Fra Bernadí de Manlleu, me asustaron y me sacaron por unos minutos de la historia. Acto seguido, mi padre me llamó, salí al pasillo…
- ¿Qué pasa?- dije.
- Laia, vístete que nos vamos a casa del tito Rafalé a cenar, pero antes iremos a casa la iaia Filo a poner la tradicional bandeja para los reyes magos. – informó papá.
- Ok, papá.- dije.
Tras ir a casa la iaia Filo, nos fuimos a casa del tito Rafalé, pero después de subir las infiernas escaleras y caminar intentando recuperar la respiración con normalidad hacía la cocina, me quedé sin palabras, cuando vi a mis primos Laura y Aros, y mi tía Julia sentados en la mesa, que habían venido por sorpresa.
Sigue nuestro canal de youtube, aquí:
HR.
HERO&Corporation.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario