martes, julio 07, 2026

El Espejo De Mi Vida - Capítulo 236 [3T]

 

-      Hablé con Gabriel, pero la única pregunta que le quería hacer fue <¿Me llevarías a ver a Dios? Necesito hablar de esto cara a cara con él, pero desconozco el camino>. Él al principio dudó pero luego me dijo <Eres humano, el viaje sería mortal para ti, porque mi padre se encuentra en la Cruz del Sur y está a 200 años luz de aquí>, y yo le dije <¿Podrías llevarme en una de las naves de mi padre?> él abrió los ojos sorprendido y me dijo <¿Has venido con el Comando Atemporal?> le dije que si y me echó la bronca, pero luego le dije <Mis padres no lo sabrán, de hecho ellos están por la ciudad con una misión, yo, me he desviado un poco>. – dijo Uriel.

-      Seguro que infringiste varias normas, ¿verdad?- le pregunté medio riéndome.

-      Si. Pero cuando son por una buena causa, los motivos están justificados. – respondió también medio en broma.

-      ¿Así que robaste la nave de tus padres con Gabriel, y se fueron a la Cruz del Sur?- pregunté.

-      No especialmente en ese orden, pero si. Teníamos que regresar sin que mis padres supieran nada, pero como era una nave del tiempo, en realidad n se hubieran percatado de nada. – dijo Uriel.

Nos pusimos a reír, porque era cierto.

-      A la mitad del camino Gabriel me preguntó <¿Y si vamos más atrás en el tiempo que el mío?> no lo dudé y acepté, así que retrocedimos unos dos mil años más en el tiempo, y finalmente la nave pudo aterrizar en un jardín muy hermoso dónde Gabriel con una sonrisita en la cara lo llamó, el Jardín de los Deseos. – dijo Uriel.

De repente y sin saber por qué mi corazón me latió muy deprisa al escuchar el nombre de ese Jardín.

-      ¿Qué se siente estar allí?- le pregunté.

-      Es un lugar realmente muy bello, amor. Cuando mis pies tocaron el camino del Jardín de los Deseos que iba hacía el gran castillo de color tierra rojiza echa de cristal, el corazón me dio un vuelco que me tuve que quedar quieto y respirar. Impacta estar allí, yo solo pensaba, voy a ver a Dios por primera vez en esta vida, y enseguida los nervios vinieron a apoderarse de mí. – respondió Uriel.

-      Hace mucho que no le veo, casi ni me acuerdo de su cara, pero espero con gusto su próxima visita.- le dije.

-      ¿Crees que volverá a visitarte? – preguntó Uriel.

Dije que si con la cabeza, como si dentro de mí ya tuviera la certeza, aunque mi mente lo dudaba si eso podría volver a ocurrir.

-      Ya te puedes sentir afortunada, de que te haya visitado, porque normalmente somos nosotros a quién le visitamos y no él a nosotros. – dijo Uriel.

-      Algo me comentó Gabriel, pero lo entendí que él me visitó porque era urgente.- respondí.

-      ¿Urgente? Bueno, se podría decir que lo estaba, pero solo fue una excusa. – bromeó Uriel.

-      No te pongas celoso, porque vas mal, ¿eh?- le dije.


Uriel empezó a reírse a carcajadas, pero enseguida retomó su historia que me estaba dejando muy enganchada…

-      Gabriel me apresuró y empezamos a caminar hacia el castillo, pero de camino le pregunté < ¿No deberíamos escondernos, lo digo por si te encuentras a ti mismo?> y él dijo <Tranquilo, en este tiempo se supone que estoy en las naves de la Hermandad de la Reencarnación, cuidando de Atlántida y Lemúria>. – dijo Uriel.

Sonreí, aunque no sabía exactamente porqué, sentía de qué hablaban y también porque recordé que hacía poco tuve recuerdos de mi encarnación en una ciudad de Atlántida o Khefislíon que es como normalmente los ángeles se refieren a ella.

-      Atravesamos la puerta principal y me quedé perplejo con el gran mural de cristal que había a la pared de la derecha, un mural de él, Gabriel aprovechó para decirme <Se lo hicieron como regalo cuando tomó el trono, después de construirse el castillo>, era Dios con sus flores de muchos colores en la cabeza, como una especie de corona, y en sus manos tenía un colibrí y un Ruiseñor. <¿Y estos pájaros?> le pregunté y él me dijo <El Colibrí fue el primer pájaro que creó con el proyecto Gaia, y el Ruiseñor es su pájaro favorito, ya que yo ayudé a crearlo>. – explicó Uriel.

-      Por eso son tan especiales los Colibrí. Escuché una vez un ángel me dijo que cuando ves a un Colibrí le puedes decir cualquier cosa que Dios te está enviando como un mensaje pero que puede responderte en directo.- comenté.

Uriel asintió con la cabeza.

-      Pasamos dos pasillos muy largos, y entonces vi que a la izquierda habían puertas, me las quedé mirando, todas estaban cerradas, y Gabriel me dijo <Este es mi departamento>. Eran los departamentos de ellos, pero no fue hasta el último ya llegando a la sala del Trono, cuando Gabriel dijo <Y esta es la de Dios>. – Uriel se detuvo, necesitaba volver a calmarse para integrar sus recuerdos.

-      ¡Qué pasada!- dije.

-      La sala del Trono tenía una decoración particular, el Trono dorado, pero no como lo dibujan las religiones, en alto, solo estaba a pocos centímetros de alto, pero era muy grande. La sala en el suelo había dibujos que se iban moviendo, como una especie de lienzo en movimiento, el suelo era de cristal para no destrozar las pinturas. Y el techo se veían todas las galaxias del universo, Gabriel me dijo <No es real, solo es una proyección, pero decora el centro neurálgico de dónde se toman las mayor parte de las decisiones de nuestro universo>. – Explicó Uriel.

Su descripción del lugar, me provocó que viera lo que él recordaba, porque sentí muy fuerte dentro de mí, que yo he estado allí en otra vida.

-      La sala estaba desolada, pero nos esperamos, ni Dios estaba sentado en su trono, ni en la sala. Gabriel simplemente tuvo que llamarle un par de veces y desde otro pasillo, llegó. – Uriel aprovechó para hacer una pausa para respirar.- Allí estaba, con su túnica de oro brillante, y su corona del mismo color, la barba trigueña y sus ojos son celestes. Caminó hacia Gabriel que él le mostró sus respetos llevándose el puño derecho al corazón y decirle <Hola, Padre>. Mientras que Dios le tocó los hombros y con su sonrisa más amable se dieron un abrazo, mientras le decía <¿Vienes a darme noticias de nuestras aldeas en la Tierra?> pero Gabriel al separarse de él le dijo <No, Padre. Soy Gabriel que viene de casi al final del Primer Tiempo de la Tierra, vengo a traerte a alguien que exige verte para hablar contigo>. Entonces Dios me miró, y se me encogió el corazón por su magnificencia. – explicó Uriel.

-      ¡Normal, yo creo que me sentiría igual!- le dije.

-      Dios me dijo <Acércate, hijo>. Caminé hacía a él en silencio mientras que Gabriel le susurró <Ha venido con el Comando Atemporal. Bueno, la hemos cogido prestada>. Dios le miró a Gabriel, por su mirada me di cuenta de que ya había empezado con mal pie, pero Dios me dijo <Uriel, sí, recuerdo quién eres> me paralicé. – dijo Uriel.

-      ¿Qué te dijo?- pregunté ansiosa.

-      Resumidamente le hablé, de que no estaba encontrando mi destino en mi tiempo, y que sentía que mi futuro no era estando con el Comando Atemporal, sino que sentía que tenía que venir a ver a Dios para decirle <Me gustaría ayudar a la Tierra y su universo pero desde este lado. Es decir, me gustaría que me pudieras permitir quedarme a vivir aquí y ayudar. Siento que este si es mi hogar.> y él me dijo <Eso no puede ser, Uriel. Sigues siendo humano, y aunque la esperanza de vida en tu tiempo es mucho más larga, los humanos aquí mueren muy rápido. Apenas lleves seis meses aquí, vas a envejecer como si te cayeran cincuenta años de golpe. Lo siento, pero no puede ser, hijo.>- dijo Uriel.

-      ¡Qué pena! Pero… ¿Cómo ocurrió entonces?- le pregunté.

-      Me decepcionó su respuesta, pero la comprendí… miré a Gabriel pensado que quizás diría algo, pero decidió no meterse. Nos despedimos de Dios y cuando salíamos de la sala del Trono, me detuve y miré a Dios y le dije <¿Habría una posibilidad de quedarme y dejar de ser humano?> y Dios me dijo <¿Estarías dispuesto a renunciar a tú posición?> le dije que si con la cabeza y Dios simplemente dijo <Hay una forma, pero antes debes hacer algo por mi>. Me acerqué y le pedí que quería y me dijo <Vuelve con tus padres, tráemelos enseguida> acepté su petición y Gabriel decidió acompañarme. – informó Uriel.

-      ¿Tus padres? ¡Ay no,…! Ni sabían nada, ¿Cómo lo hiciste?- le pregunté.

-      Gabriel me acompañó de nuevo a la nave, y le exigí que viniera conmigo, aunque él no quería en una primera instancia, al final accedió. Pensé que si venía Gabriel, a lo mejor me harían caso. – dijo Uriel.

-      Claro, a veces es necesario tener pruebas, y Gabriel la verdad es que es una prueba muy importante. Por qué jamás lo habías visto, y hubiese sido raro que tus padres no se fijasen en eso, ¿verdad?- dije.

Uriel dijo que si con la cabeza, al mismo tiempo que colocó las manos en el suelo y empezó a levantarse para sentarse en el sofá. Vi que fruncía el ceño con grandes ganas, al mismo tiempo que se frotaba las manos.

-      Jamás le había hecho algo así a mi padre, ¿sabes? Para mí, se merece mi respeto. Pero tal y como lo conocía, sabía que me estaba metiendo en líos. No simplemente por hablar con Dios directamente, sino también por mi comportamiento. Para mis padres la nave es sagrada, ¿cómo querías que yo les contara, <miren, que he agarrado la nave y me he ido a un tiempo para encontrarme con Gabriel que me ha guiado hasta la Cruz del Sur, y ahora Dios dice que quiere verlos>? Estaba convencido que después de lo que pasase, tendría represalias. – confesó Uriel.

-      ¿Antarel era duro contigo?- le preguntó.

Uriel enseguida sacudió la cabeza de lado a lado, que yo me lo tomé como un no.

-      Pero había unas normas sagradas, y yo había infringido dos en muy poco espacio de tiempo. – dijo Uriel.

-      Te robaste la nave, pero ¿y la otra?- dije curiosa de mi.

-      Fui en busca de un ángel que fuera de la dirección de Dios. Para mis padres, los arcángeles no se pueden ir a buscarlos, ellos siempre te tienen que encontrar, solo así saben que Dios les está dándoles una ayudita. – informó Uriel.

Me puse a pensar, y jamás había escuchado algo así.

-      Pero si buscas a un arcángel muchas veces forma parte del camino de Dios. ¿Por qué lo piensan así? – pregunté.

-      El tiempo tiene vida propia, esa es la excusa que dan. Pero, para mí no me podía definir, los arcángeles estamos para ayudar a todos los humanos y a todas las civilizaciones del universo. Nuestro trabajo es que les busquemos o que ustedes nos busquen, si lo necesitan. -–confesó Uriel.

Tenía razón.

-      Cuando llegamos, los pillamos que estaban buscando la nave. Toqué un botón mal, y resultó que llevaban una hora peleando dónde habían dejado la nave. Nos pillaron a Gabriel y a mí dentro, y a partir de allí en teoría tendría que haber habido gritos, pero reconocieron a Gabriel enseguida y decidieron callar y escucharle. Decían <¡Gabriel, mano derecha de nuestro Dios, sed bienvenido a nuestra nave!>. El respeto que le tenían era asombroso, pero exagerado ante mis ojos. – dijo Uriel.

-      ¿En plan sumisos a él solo por ser la mano derecha de Dios?- pregunté arrugando la frente.

-      Si, pero como ya sabes. ¡Está prohibido mostrarse sumiso ante Dios y sus “direcciones”! Ya me entiendes. – dijo Uriel.

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jueves, junio 04, 2026

El Espejo De Mi Vida - Capítulo 235 [3T]

 *Si quieres ver la serie de nuevo, está en Wattpad.

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-      Entonces, ¿qué sugieres que haga?- le pregunté.

-      Has hecho lo más importante, darte cuenta de que ellos son conflictos que no resolviste en otras vidas, y por eso estamos aquí. Pero si sigues tomándotelo por la parte de venganza o víctima, lo que debes aprender no lo harás. Y el Karma seguirá su curso, tantas veces como sea necesario hasta que lo aprendas. – informó Uriel.

Me preocupaba que esto continuara años, así que sus palabras me captivaron el corazón y las escuché abiertamente.

-      ¿Y si muero antes de aprenderlo?- pregunté.

-      Tendrás que volver a la vida, y concluir lo que dejaste. – dijo Uriel, mientras que aprovechaba para hacer una pausa, se incorporó, mostró su mirada más compasiva con esos ojos color cafés, y prosiguió.- Esta batalla es tuya, solo tú puedes vencerla, pero nos tienes a tú lado, para ayudarte a entender todos los flancos, y llegar al meollo que necesitas aprender. – dijo Uriel.

Nos dimos un abrazo sincero y muy fuerte.

-      ¿Crees que me tienen miedo?- pregunté.

-      ¿Por qué lo piensas? – preguntó Uriel.

-      No lo sé, pero a veces les engancho que me miran, y su mirada se ve que es de miedo. Como si yo hiciera algo que a ellos les aterra. – dije.

-      No creo que sea miedo, amor. Pero les he visto, y la envidia también es traicionera. – respondió Uriel.

-      ¿Envidia?- dije, Uriel dijo que si pero no concluyó con nada más. – Pero si soy la mujer más odiada del curso… ¿me tienen envidia, Dary?- dije arrugando la frente.


Volvió a decir que si con la cabeza, y nos quedamos en silencio.

-      Soy yo la que tiene envidia de ellos.- dije.

Uriel arqueó las cejas y me miró a los ojos esperando una respuesta.

-      Ellos son amigos, tiene con quien compartir sus cosas. Yo no. No tengo ningún humano. Solo a mis padres, pero tampoco es que sea lo más cómodo.- dije.

-      ¿Acaso no te es suficiente nuestra amistad? – dijo Uriel.

-      Claro que si. Pero eres un ángel, no un humano.- dije.

-      Nací como humano, y luego me transformé en ángel. – respondió Uriel.

-      Eso aún tiene que suceder, me dijiste que eras del futuro. Aún no has nacido.- dije.

-      ¡Estoy aquí transformado en arcángel! He dicho, que primero fui humano, sí, lo fui en vuestro futuro en el año 2500 después de Cristo. Y luego, cuando alcancé la mayoría de edad, me transformé en ángel, en arcángel, retrocedí en el tiempo hasta los inicios, y aquí estoy. – dijo Uriel noté sus palabras algo indignadas.

Uriel se giró, noté que le había herido sin querer, no me dirigía la palabra, así que tiré mis dados.

-      Soy el único arcángel que ha sido humano antes de transformarse. – balbuceó Uriel.

Le dejé hablar pero no lo hacía. Conté el resultado de mis dados, y cuando iba a pagarle por haber caído a una de sus propiedades…

-      Mi historia también ha sido compleja, ¿sabes? No te la he contado, porque pensaba que apreciabas más nuestra amistad. – dijo.

-      La aprecio Dary. Pero…- me interrumpió.

-      ¿Pero? – me miró, estaba llorando, noté como mis palabras se quedaban en el esófago, intentando entender qué le pasaba.- Dios no me quería, al principio. Y mis padres biológicos no aceptaban mi decisión, y me dejaron de hablar por eones. Estuve solo durante el proceso de convertirme en arcángel. Fue muy doloroso. – balbuceaba Uriel.

-      ¿Por qué no me explicas todo como ocurrió? – le pregunté.

Se secó las lágrimas con la yema de los dedos, al mismo tiempo que escuchaba como susurraba palabras en Arcturiano que no conseguí comprender. Me miró en el silencio, con su mirada más tierna.

-      Nací el 14 de Enero del año 2500 después de Cristo, en lo que ahora ustedes llaman Europa, pero es muy diferente a la actual. Fui el tercer hijo de cuatro, de mis padres biológicos Antarel e Ivishka. – le interrumpí sin querer.

-      ¿Antarel? Me suena mucho, ¿son de la hermandad?- pregunté.

-      Así es, ellos trabajan con la Hermandad Blanca, en las naves del Comando Atemporal. Junto a mis hermanos y hermana. – explicó.

Me sonaban mucho los de ese Comando, sentía que quizás en alguna vida pasada estuve trabajando con ellos, pero no quise interrumpirle y escuché su historia con atención.

-      Mi primer viaje en el tiempo lo hice cuando tenía doce años, nos fuimos a Egipto en Aswan, vimos cómo estaban construyendo el templo. Mi padre tenía que aconsejar al visir para que el templo tuviera el aspecto que ahora todos conocemos. Lo querían construir con forma puntiaguda pero mi padre les aconsejó que no, y al final le hicieron caso. – dijo Uriel.

-      ¡Wow! Ese Comando tiene una responsabilidad muy importante, ¿no?- pregunté curiosa de mí.

-      No despreciaba sus trabajos, pero sabía que pasarme la vida viajando por el tiempo, era algo que no me apetecía demasiado. Pero mis hermanos, lo hacían y cada uno tenían su lugar, pero yo no acababa de encajar. – explicó Uriel.

-      Lo que me pasa a mi, ¿no? Que aquí en este tiempo no hay manera de encajar con nadie.- le dije.

Escuchar su pequeña carcajada provocó en mí que sonriera un poco.

-      Al cumplir 17 años, y ser oficialmente mayor de edad, en un viaje que hicimos al primer tiempo de la Tierra, conocí por primera vez a un arcángel muy especial. ¿Te haces alguna idea de quién hablo? – preguntó.

-      No sé… ¿Raffaello? – pregunté.

-      Pues no. Conocí a Gabriel. En realidad, mis padres y mis hermanos bajamos de la nave para pasearnos por las calles de la ciudad más importante, pero yo me perdí con la multitud y acabé entrando en una posada, y dentro me encontré con él. – explicó Uriel.

Aunque no recordaba nada de las ciudades del Primer Tiempo, sentía en el corazón su existencia, aunque fuese en el horizonte de mis recuerdos más perdidos en ese instante.

-      ¿Y qué pasó?- le pregunté, la curiosidad me concomía por dentro.

-      Lo vi, con su túnica de dos piezas y sus alas brillantes con las puntas doradas, sentado en una mesa tomándose un vino. Me senté lejos, porque me abrumaba estar a su lado, pero tenía mucha curiosidad porque era la primera vez que después de que tanta gente hablase de él, me lo cruzaba de algún modo. – explicó con la misma emoción que un niño con zapatos nuevos.

-      Realmente impacta la primera vez, a mí me pasó.- comenté.

-      Le estuve observando por un buen rato, se le veía preocupado, arrugaba la frente, mientras que jugaba con sus dedos alrededor del vaso de arcilla dónde tenía el vino. En un momento que levantó la cabeza, vi que tenía una herida en la ceja, y por lo sucio que le veía, venía de un combate. Me quise acercar, pero la timidez me retuvo sentado en la distancia, pensaba que esperaba a alguien, pero de repente, se tomó su vino de golpe, se levantó y se marchó. Me picaba tanto la curiosidad que me fui detrás de él. – dijo Uriel.

Arrugué la frente pensando el posible combate que habría podido tener, sentía que me sonaba, pero por los detalles que había compartido Uriel no terminaba de sonar.

-      ¿A dónde se fue?- le pregunté.

-      Le seguí por varias calles, pero al final lo perdí en una pequeña plaza con una fuente con un dragón blanco en el medio. Me acerqué a la fuente, al mismo tiempo que me sentía como si hubiese perdido mi oportunidad, cuando de repente noté unos pasos detrás, me giré y allí estaba mirándome todo serio directamente a los ojos, y con la mano derecha en la empuñadura de la espada, mientras que dudaba de si tenía que defenderse o no. – dijo Uriel.

-      ¡Wow!- dije.

-      Me preguntó < ¿Quién va?> y yo le dije levantando las manos en señal de paz < ¿Eres Gabriel?> él con su mirada me desafiaba, y dijo < ¿Quién lo pregunta?> y yo le dije <Mi nombre es Uriel, hijo de Antarel. Vine a hablar contigo>. – dijo Uriel.

A pesar de que tenemos una imagen muy hermosa del arcángel Gabriel, en realidad, durante las guerras del Primer Tiempo él desconfiaba mucho de los humanos. Suerte que ha aprendido a confiar más, porque sino nadie tendría tanta curiosidad de intentar comunicarse con él directamente.

-      Enseguida dejó la mano de la empuñadura de su espada y le cambió el rostro por completo, a una mirada mucho más amable, me tendió la mano y le respondí de la misma manera, y dijo <Esperaba tú llegada, amigo>. Me quedé sin palabras, y por un instante pensé que Dios me vio venir, pero cuando le iba a preguntar él me dijo <Me dijiste que llegarías tarde, pero no pensé que tanto>. – explicó Uriel.

-      ¿No fue tú primera vez con él?- le pregunté dudando.

-      Así fue, pero resulta que mi yo de un tiempo de más del futuro, le había hablado de ese primer encuentro. – confesó.

-      Claro, la paradoja temporal. – dije.


En IÓN nos dieron clases sobre posibles efectos adversos de viajar en el tiempo, uno de ellos era una explicación muy razonable de lo qué son en realidad las famosas paradojas temporales. Su respuesta es más fácil de la que pueden llegar a determinar los físicos teóricos, según los Maestros Ascendidos y los Ancianos de Venusha (Venus), cuando se presenta una paradoja temporal, significa que Dios te dio ese camino y tú lo elegiste y seguirás así mientras vayas cerrando el círculo.

Si Uriel en su futuro de aquel tiempo, ya había mantenido una conversación con Gabriel, advirtiéndole de su primer encuentro. Significa que su destino ya estaba fijado, significa que Uriel tenía que ser Arcángel, porque Dios lo permitió, dio las chances para que él se convirtiese en lo que es ahora.


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domingo, mayo 17, 2026

El Espejo De Mi Vida - Capítulo 234 [3T]

 

Sentía tantas emociones tan bonitas mientras nos estábamos abrazando, mis hijos, ellos estaban allí, los podía tocar con mis propias manos. Un sueño por fin hecho realidad, era como si les hubiese echado de menos sin acordarme que los tenía, era muy extraño y hermoso a la vez, aunque fuesen solo dos de siete… lo sentí dentro de mí tan fuerte que se me escapaban las lágrimas, sintiendo ese amor tan puro e incondicional que se siente cuando tienes a tu hijo en tus brazos recién nacido.

No había sentido este sentimiento jamás en esta vida (y en el tiempo en el que les estoy compartiendo esto, podríamos decir que técnicamente lo he experimentado, al adoptar a mí hija María… la que aún no aparece en esta historia en la quinta dimensión). Es algo tan hermoso, que por el momento y al mirarle de nuevo a los ojos verdes a Tauriel, recordé algo…

Un bebé estaba llorando con todas sus fuerzas, me sentía agotada y sudada, pero una felicidad me empezó a crecer dentro del corazón que se me saltaron las lágrimas. Cuando de repente Uriel me entrega un bebé ensangrentado en mis brazos, lo agarro y cuando le miro.

-      ¡Enhorabuena, mamá!- decía Uriel.

-      Hola… hola querida hija… soy tú mamá… y tú eres Tauriel…- dije emocionada entre lágrimas de felicidad.

Un rayo de sol iluminaba la habitación, hacía calor, se escuchaba la resaca del mar cerca.

Cuando nos dejamos de abrazar, me aparté un momento.

-      Lo recuerdo. Recuerdo cuando te tuve en brazos por primera vez, recién nacida y te decía tú nombre por primera vez, mi Tauriel. – le decía.

-      ¡Maluí… te amamos con todo el corazón! – decía ella emocionada.

También identifiqué que esa palabra significaba mamá en Arcturiano, en el dialecto que se hablaba en la Atlántida.

Durante la cena de fin de año, recordaba el rencuentro, mientras que mi mamá de aquí de la tercera dimensión, me ponía el plato con las doce uvas porque en menos de quince minutos dejaríamos atrás el año 2006 y nos aventuraríamos al 2007.

El tiempo corría despacio, muy despacio aquí arriba y demasiado rápido en Agartha. Entonces empezaron a saltarme lágrimas, así que agarré el plato y me fui al sofá, Uriel me siguió, pero cuando me vio que lloraba empezó a secarme las lágrimas con las yemas de sus dedos.

-      ¿Por qué lloras ahora? – preguntó Uriel.

-      Me duele, saber que vivo entre dos mundos muy diferentes.- le dije.

-      Esta es la letra pequeña de nuestros contratos universales, chiquita. – comentó Uriel.

Le di un golpe en la barriga, él se quejó y decidió mejor quedarse en silencio. Fueron los quince minutos más largos de la historia, aproveché para hacerme una pregunta telepáticamente <Dios, si estás allí ahora, ¿me puedes decir por qué debo vivir con tanto dolor aquí arriba en la tercera dimensión?>.



De repente el anuncio que pusieron cinco minutos antes de las famosas campanadas en TVE, salió un reloj pero muy extraño, en la parte norte era azul y en la sur era rojo… las manecillas estaban ambas en medio entre la azul y el rojo, no había mensaje ni frase que dijera, pero dentro de mí pecho entendí que estaba en el equilibrio de la vida, entre dos mundos que juntos explotan y separados explotan también pero fusionados por una pequeña parte, creaban una tierra distinta.

Ese anuncio no lo volví a ver jamás, con el tiempo pensé que había sido una de esos momentos en que la MATRIX se colapsa y muestra cosas que no deberías ver pero que te dan la información correcta para que continúes. Pero algo dentro de mí me estaba diciendo “eso es lo que haces y deberías seguir haciendo” poner en equilibrio dos mundos tan distintos.

Sabía que había aceptado vivir así toda la vida, pero lo que me pedían era bastante complejo, y me pregunté a mí misma ¿Esa es mi misión por los cuales vine a encarnar de nuevo? Me resonaba que estaba relacionado, pero aún era pronto para determinar si así fuese. Podría haberlo comentado a algún Maestro, pero lo cierto es que quise no hacerlo todavía, porque no sentía que tenía que empezarlo a hacer ya.

Por primera vez en mis trece añitos de vida, conseguí por fin superar el reto de las doce uvas durante las campanas de fin de año. Fue llegar en el 2007 y la última uva ya se deslizaba lentamente hacía el esófago. Me levanté dando tres palmadas y con los brazos en alto pronuncié ¡FELIZ 2007!

Papá descorchó el cava de Anna Codorniu, mientras que yo abrazaba y daba besos a mi abuela, el tiet Josep, a mi madre y le daba un abrazo a mi padre y el único beso en todo el año a mi padre. Sacamos el cotillón, y mi madre hizo como todos los años intentaba y no lo conseguía, con el mata-suegras intentaba matar a su suegra a base de hacer sonar una pequeña trompeta. Evidentemente que mi abuela hacía ver que lo conseguía, pero era un chascarrillo de la familia que se hacía siempre en fin de año.

Como cada año empecé con las pilas cargadas y llenas de esperanza, en algún momento el tormento del Bullying tenía que terminar, ¿no? Pero sabía que me estaba dando a mí misma falsas esperanzas, porqué en realidad tomarse las uvas no cambia los problemas. Si quiero cambiar debo hacerlo yo, ese es el aprendizaje que obtuve del 2006, nadie va a hacer las cosas por mí, soy yo la que está viviendo y soy yo la única responsable para cambiar las cosas que no encajen en mí vida.


Así que me encerré más en mí burbuja de soledad, sobre todo con mis padres. Sentía que si les decía algo, iban a obligarme a cambiar de colegio o algo por el estilo, sin preguntármelo antes si era lo que yo quisiese o sentía. De alguna forma sentía que tenía que seguir en ese colegio, aunque fuese la tortura perfecta, tenía que seguir.

No recordaba las palabras del Maestro Jesús cuando fue la operación de apendicitis, pero las sentía dentro de mí, que todo el asunto del Bullying lo tenía que pasar, como si fuera el Via Crucis que tuvo el Maestro Jesús antes de su Crucifixión. Sé que suena muy sadomasoquista, pero al miedo y al karma se supera así, de frente pensando que detrás está la calma de la tormenta.

Los primeros días de Enero del 2007 fueron calmados, pero con una cierta angustia, porque faltaba menos de una semana para volver a clase. Recuerdo que estaba jugando con Uriel al Monopoly que me regalaron por mi 13º cumpleaños, mientras que íbamos hablando.

-      Me gustaría entender ¿Por qué en clase me pasa esto?- le pregunté.

-      ¿A qué te refieres? – respondió Uriel mientras tiraba el dado en el tablero y movía su ficha.

Estábamos en la salita solos, mis padres se habían ido a tomar algo y a mi no me apetecía así que nos quedamos a charlar tranquilamente. El Bilbo estaba con nosotros, sentados en el suelo, observando y también jugando con nosotros (entre Uriel y yo movíamos su ficha y tirábamos el dado, pero cuando tenía que tomar decisiones, se lo preguntábamos y él respondía si era que si, ladraba y si era que no se quedaba mudo).

-      El Bullying siento que eso no me define la situación en la que me encuentro. Estoy segura que hay cosas que no estoy observando cómo debería ser.- dije.

-      No te entiendo, amor. – respondió Uriel.

-      Todo ese odio, debe venir de algún lado, pero si no hago algo para averiguar porqué o qué es, seguiré igual.- dije.

-      Muy perspicaz de tú parte. ¿Qué crees que debe ser? – preguntó Uriel.

Mientras pensaba qué responderle a Uriel, tiré el dardo del Bilbo y le moví la ficha a la Estación de Gracia, después de preguntarle y él oler los billetes que tenía, ladró. Así que hice la gestión y se lo di a Uriel que le tocaba la banca.

-      No lo sé, pero tiene que salir de algún lado, porque las cosas no ocurren porqué si. En Agartha he aprendido a ver que todo sucede por una razón, que es aprender, pero aquí arriba los humanos están cruzados y no lo solucionan, sino que hacen más daño a terceras personas. – dije.

-      Estoy totalmente de acuerdo contigo, a los humanos les falta empatía y deberían aprender a gestionar sus emociones, porque muchos de los conflictos son provocados por no gestionar sus propias emociones. – dijo Uriel.

-      Entonces, ¿qué piensas de dónde debe venir ese odio que me tienen en clase?- pregunté.

-      En realidad no es toda la clase quién te hace Bullying, normalmente esto actúa entre unos cuantos y el resto que deciden sumarse. ¿Sabes quiénes podrían ser? – preguntó Uriel.

Me puse a pensar.

-      En los que sean, nos pondremos a trabajar para ver ese odio desde dónde viene exactamente. – añadió Uriel.

-      ¡Es que son tanta gente, tio!- me quejé.

-      Ve diciéndome nombres y los iremos descartando. – sugirió Uriel.

-      ¡Buena idea!- dije.

Seguí pensando mientras que seguíamos jugando un par de rondas.

-      Me vienen a la mente… Guillem, Nil, Ivet y Carla.- dije.

-      De acuerdo. Ahora intenta hablarme de Guillem, ¿qué te hace? – preguntó Uriel.

-      No sé, es como si jugara a dos puntas, porque en clase va riéndose de mí en todo, pero luego con la excusa de que su abuela y la mía son amigas, se acerca en plan amigos si no estamos en clase.- dije.

-      ¿Por eso hiciste lo de la taquilla el curso pasado? – preguntó.

-      Si, no te voy a mentir, Dary. Lo hice porque ya me tenía hasta los cojones… y mira que soy mujer y tengo ovarios.- me excusé.

-      Cuidado, porque eso te creó Karma. La venganza no la usamos nosotros, el universo ya tiene su sistema personalizado para que aquellos que actúen fuera de la vibración de su corazón, tengan su propia rueda de hámster. – dijo.

-      Entiendo.- dije.

-      Además, en tú caso deberías actuar con más delicadeza, porque la quinta ley del universo te puede dar mucho más fuerte. – dijo Uriel.

-      ¿Por qué en mi caso?- pregunté.

-      Estás trabajando y estudiando con nosotros. Técnicamente eres como nuestra representante de los dos mundos. – respondió.

-      ¿Cuál es esa ley?- pregunté.

-      Tal cual como lo das, tal cual lo recibirás. Es la ley más importante en nuestro caso, porque a través de la forma que sean tus actos, lo recibirás multiplicado por siete. Por eso debes tener mucha delicadeza, no querrás que se bloqué lo que te pertenece y mandes el equilibrio energético al traste, ¿verdad? – explicó Uriel.

¿Bloquear eso se puede? Me pregunté, pero la respuesta ya la sabía, de alguna manera era posible, el universo y su magnificencia es mucho más poderoso de lo que imaginamos.

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El Espejo De Mi Vida - Capítulo 236 [3T]

  -       Hablé con Gabriel, pero la única pregunta que le quería hacer fue <¿Me llevarías a ver a Dios? Necesito hablar de esto cara a...