viernes, julio 10, 2026

El Espejo De Mí Vida - Capítulo 237 [3T]

 *Tenemos canal de youtube y patreon.

Usar “direcciones” como si fueran los ángeles que gobiernan el universo, me pareció gracioso la verdad, pero se entendía bien lo que él quería decir. Me sorprendió que el Comando Atemporal, fuese tan <sumiso> ante alguien de las altas esferas de la creación.

Cuando hablo con Gabriel, es más un amigo o en ocasiones más que un amigo, que no alguien que esté por encima de mí. Pero en ese tiempo y aún en el que nos encontramos ahora, hay personas que confunden respeto con sumisión, por culpa de cómo las religiones dogmatizan y separan lo que jamás ha sido y será separado, y es Dios.

-      ¿Qué pasó entonces?- pregunté.

-      Gabriel quiso mantenerse en silencio, me miraba, esperando a que hablase, pero a la que abría la boca, mi padre me mandaba a callar. Como si fuera una ofensa por <el invitado> que había llegado a la nave sin avisar antes. – dijo.

-      ¡Ay madre!- dije.

-      Gabriel acabó diciendo <Uriel me ha invitado, él necesita hablarles de algo importante>. Mis padres y mis hermanos se me quedaron mirando, y por un segundo tartamudeé, hasta que arranqué y les conté que. Y luego mi madre dijo <¿Dios nos quiere ver ahora?> entonces Gabriel dijo <Así es, les están esperando, pero la invitación solo son para Antarel y vos. Los demás excepto Uriel, deberán permanecer aquí>. Finalmente aceptaron y nos regresamos al Castillo de Dios. – dijo Uriel.

-      En resumen, ¿Qué pasó?- dije.

-      Dios les explicó mí petición, pero la reacción de mi padre cuando me miró me dejó perplejo. Pero solo le ocurrió decir <¿Le parece que esto deba suceder así, oh gran creador?>. La respuesta no le gustó a Dios, y le dijo <Veo que sigues sin entender el respeto que crees que me tienes. ¿Así es como les enseñas a tus hijos a respetarme?>. Empezaron a pelear… y mi tema quedó zanjado cuando Dios dijo <¡Basta! ¡Uriel, no voy a concederte tu petición, regrésate a casa con tus padres!>. – dijo Uriel, vi como se le escapaba de nuevo algunas lágrimas, no pude evitarlo abrazarlo.

-      ¡Ay….! – solo pude decir eso.

-      Volví a mi tiempo. Pero con el corazón roto, y aunque quizás estuviera exagerando, culpé a mis padres de que me habían rechazado mi petición que me hacía feliz. – confesó entre sollozos Uriel.

Sentí su dolor, como espinas de fuego en el corazón. Traicionado por su padre, por no apreciar el respeto sin ser sumiso, por no entender el dolor de las religiones, que en el 2.500 es solo una parte del pasado. Sentí como tenía tantas y tantas ganas de convertirse en arcángel, que por unos instantes, sin conocer a Antarel, ya se la tendría jurada por si algún día le conociera.

-      Pasaron varios años, hasta que cumplí 21. Cuando un día, que había elegido no viajar con la familia al pasado, me fui a ayudar a una tía mía que me había pedido que fuera a su casa por la tarde, y dentro del salón encontré a Gabriel sentado en el sofá. – dijo Uriel.

-      Anda… ¿Y Qué hacía allí?- pregunté.

-      Para él habían pasado solo dos meses, al verme me dio un abrazo y me susurró <Siento mucho que no te lo dieran, pero creo que puedo ayudarte a conseguirlo>, cuando le miré a los ojos le dije <¿Cómo?> entonces sacó un pergamino medio viejo y lleno de polvo, y dijo <Hay una ley que puedes convertirte pero tiene su riesgo> leí el pergamino y aunque lo que decía era complejo, lo acepté. – dijo Uriel.

-      ¿Qué decía el pergamino?- pregunté la curiosidad me mataba por dentro.

-      Regresamos a buscar a mis padres, y Gabriel les convenció para regresar a ver a Dios, no fue fácil, pero al final hicieron caso. En el momento en que llegamos a la sala del trono y Dios nos vio, no le gustó, pero Gabriel se plantó delante de nosotros y dijo <Padre, ¿qué me dices de esta ley que tú mismo aprobaste hace tres mil años?>. Le enseñó el pergamino y después de leerlo minuciosamente, me miró y dijo <¿Aceptarías?> dije que si con la cabeza, él lo aceptó y se lo comentó a mis padres… pero Antarel respondió <¿Eso es lo que quieres?> dije que si, y entonces Dios chasqueó los dedos y apareció un pergamino de la nada y una pluma. Mis padres firmaron y yo también. – explicó Uriel.

-      ¿Qué decía la ley esa?- exigí.

-      Esa ley decía que la única forma era que yo renunciara a mis padres biológicos y me adoptase dios.- dijo mientras se le escapaban lágrimas de los ojos.

Me paralicé por la valentía que tuvo que hacer Uriel, renunciar a sus padres… me fascinó, cuando le vi llorar, le abracé.

-      Me despedí allí de ellos, y no los volví a ver durante los próximos 40.000 años. Me quedé en Cruz del Sur, al principio me presentaron como su séptimo hermano de los arcángeles. Y después de aprender el oficio, me gané convertirme en uno de ellos, y así pude compartir departamento con Chamuel. – dijo Uriel.

Me da rabia que la religión cristiana no cuente estas historias de ellos, de cada arcángel, ya que llevan tantos milenios con nosotros, ¿por qué nadie se ha preguntado a preguntarles sobre su historia si de verdad conectaban con ellos? Porque la imagen esta que ha hecho la Iglesia, me parece tan falsa, o sea un ángel no puede sentir emociones feas, porque ¿es un ángel? Ni tampoco se pueden casar ni tener hijos ¿por qué es un ángel? ¡Qué frío!


Según la versión de la Iglesia, un ángel solo trabaja para Dios de sol a sol y no puede ni sentir impotencia, ni rabia, en algunos momentos. Pero cuando vi a Uriel llorar, porque tuvo que renunciar a sus padres biológicos para que se convirtiera en quién es él ahora, ¿eso no les da rabia? Por qué a mí si… me da rabia que la Iglesia que dice que respalda a Dios, te mienta y te esconde la verdad, solo quieren que te arrodilles a adorarles, y no quieren que seas tú ese ser de luz que siempre has sido.

Da mucha impotencia ver un arcángel como Uriel llorar, y yo aunque no he contado todavía lo que falta por explicar, cuando les veo llorar, me quedo super indignada. Ellos son amor y trabajan con Dios, pero tienen el mismo derecho que tú tienes, de sentir.

La partida del Monopoly se quedó sin terminar, las emociones nos conmovieron tanto que nos olvidamos de todo. Bilbo al vernos así, se acercó a nosotros para darlos su apoyo, ¡qué lindo era!

La tarde del cinco de Enero del 2007, me encontraba en el cuarto aún en pijama, eran casi las siete de la tarde y estaba sentada en la silla del escritorio con un libro que me empezó a comer la curiosidad. Jamás me había leído un libro, porque en el colegio nos obligaban y eso me quitaba las ganas por la lectura, hasta que vi la portada de este libro llamado Neus Català: Testimonio de una Superviviente en Catalán.

Este libro llegó a casa con el diario El País, pero mi mamá me vio que lo hojeaba y en más de una ocasión me lo quitó de las manos y me prohibió leerlo. Cuando me pillaba, lo colocaba en lo más alto de la estantería, pero es que ya me había enganchado por completo el argumento.

-      ¿Por qué no me dejas que lo lea?- le pregunté a mi madre.

-      Porque habla de los campos de concentración que hubo durante la segunda guerra mundial. Este libro es demasiado fuerte para ti, no Laia, te prohíbo que lo leas.- dijo.

-      ¡Joe… mamá!- me quejé, ella me vio agarró el libro, me sacó el marca páginas y lo escondió.

Jamás había leído nada de ese estilo, y en realidad todo el tema de la segunda guerra mundial, como que no me interesaba. Pero sentí dentro de mí, que tenía que leer esa autobiografía de Neus Català para saber lo que había vivido en Auschwitz. En su momento no entendí la prohibición de mi mamá, pero vi dónde lo guardó y cuando ella no miraba, me subí a una silla, agarré el libro, recogí todo y me lo llevó a la habitación.

-      Laia, ¿Nos vamos?- preguntó Uriel.

-      ¿A dónde?- dije.

-      La Cavalgata de los Reyes Magos.- dijo.

-      ¡Ay, no! Este año no nos han dado la guardia, así que nos quedamos en casa, que me interesa mucho este libro.- le dije.

-      Pero, ¿cómo vas a pedir tus tres deseos a los Maestros? – preguntó preocupado Uriel.

-      Esta noche, en Telos. Gabriel me ha invitado a ver lo que hacen en la Plaza del Rey.- le dije.

Vi como Uriel se sentaba en la cama y sacaba sus pergaminos a hacer sus cosas, cuando me quedé observándole.

-      Dary, ¿No te gustaría tener una mesa para ti en esta habitación?- le pregunté.

-      No cabemos los dos, dónde estás. – respondió.

-      Lo sé, pero me refiero, que en la quinta dimensión, aprovechando que esta casa existe igual en todas las dimensiones, podemos aprovechar en ponerte en este lado (señalicé la otra pared dónde está la puerta) puedas tener una pequeña mesa para tus cosas, y una cama, por si necesitas descansar. ¿Qué te parece? – le pregunté.

-      ¿Qué les vas a decir a tus padres? – preguntó curioso Uriel.

-      Nada, porque solo se vería a partir de la quinta dimensión. Ayer pasé por una tienda de muebles, en Manlleu de la quinta dimensión, y pensé en ti. Si estás de acuerdo, tendrás tu rinconcito.- le dije.

-      ¡Ay que rica que eres Laia! ¡Claro que quiero! – dijo Uriel ilusionado.

Estuve tan centrada en la lectura del libro, que los fuegos artificiales de la llegada de los Reyes Magos en la Plaza Fra Bernadí de Manlleu, me asustaron y me sacaron por unos minutos de la historia. Acto seguido, mi padre me llamó, salí al pasillo…

-      ¿Qué pasa?- dije.

-      Laia, vístete que nos vamos a casa del tito Rafalé a cenar, pero antes iremos a casa la iaia Filo a poner la tradicional bandeja para los reyes magos. – informó papá.

-      Ok, papá.- dije.

Tras ir a casa la iaia Filo, nos fuimos a casa del tito Rafalé, pero después de subir las infiernas escaleras y caminar intentando recuperar la respiración con normalidad hacía la cocina, me quedé sin palabras, cuando vi a mis primos Laura y Aros, y mi tía Julia sentados en la mesa, que habían venido por sorpresa.

 Sigue nuestro canal de youtube, aquí:


 HR.

HERO&Corporation.

 

martes, julio 07, 2026

El Espejo De Mi Vida - Capítulo 236 [3T]

 

-      Hablé con Gabriel, pero la única pregunta que le quería hacer fue <¿Me llevarías a ver a Dios? Necesito hablar de esto cara a cara con él, pero desconozco el camino>. Él al principio dudó pero luego me dijo <Eres humano, el viaje sería mortal para ti, porque mi padre se encuentra en la Cruz del Sur y está a 200 años luz de aquí>, y yo le dije <¿Podrías llevarme en una de las naves de mi padre?> él abrió los ojos sorprendido y me dijo <¿Has venido con el Comando Atemporal?> le dije que si y me echó la bronca, pero luego le dije <Mis padres no lo sabrán, de hecho ellos están por la ciudad con una misión, yo, me he desviado un poco>. – dijo Uriel.

-      Seguro que infringiste varias normas, ¿verdad?- le pregunté medio riéndome.

-      Si. Pero cuando son por una buena causa, los motivos están justificados. – respondió también medio en broma.

-      ¿Así que robaste la nave de tus padres con Gabriel, y se fueron a la Cruz del Sur?- pregunté.

-      No especialmente en ese orden, pero si. Teníamos que regresar sin que mis padres supieran nada, pero como era una nave del tiempo, en realidad n se hubieran percatado de nada. – dijo Uriel.

Nos pusimos a reír, porque era cierto.

-      A la mitad del camino Gabriel me preguntó <¿Y si vamos más atrás en el tiempo que el mío?> no lo dudé y acepté, así que retrocedimos unos dos mil años más en el tiempo, y finalmente la nave pudo aterrizar en un jardín muy hermoso dónde Gabriel con una sonrisita en la cara lo llamó, el Jardín de los Deseos. – dijo Uriel.

De repente y sin saber por qué mi corazón me latió muy deprisa al escuchar el nombre de ese Jardín.

-      ¿Qué se siente estar allí?- le pregunté.

-      Es un lugar realmente muy bello, amor. Cuando mis pies tocaron el camino del Jardín de los Deseos que iba hacía el gran castillo de color tierra rojiza echa de cristal, el corazón me dio un vuelco que me tuve que quedar quieto y respirar. Impacta estar allí, yo solo pensaba, voy a ver a Dios por primera vez en esta vida, y enseguida los nervios vinieron a apoderarse de mí. – respondió Uriel.

-      Hace mucho que no le veo, casi ni me acuerdo de su cara, pero espero con gusto su próxima visita.- le dije.

-      ¿Crees que volverá a visitarte? – preguntó Uriel.

Dije que si con la cabeza, como si dentro de mí ya tuviera la certeza, aunque mi mente lo dudaba si eso podría volver a ocurrir.

-      Ya te puedes sentir afortunada, de que te haya visitado, porque normalmente somos nosotros a quién le visitamos y no él a nosotros. – dijo Uriel.

-      Algo me comentó Gabriel, pero lo entendí que él me visitó porque era urgente.- respondí.

-      ¿Urgente? Bueno, se podría decir que lo estaba, pero solo fue una excusa. – bromeó Uriel.

-      No te pongas celoso, porque vas mal, ¿eh?- le dije.


Uriel empezó a reírse a carcajadas, pero enseguida retomó su historia que me estaba dejando muy enganchada…

-      Gabriel me apresuró y empezamos a caminar hacia el castillo, pero de camino le pregunté < ¿No deberíamos escondernos, lo digo por si te encuentras a ti mismo?> y él dijo <Tranquilo, en este tiempo se supone que estoy en las naves de la Hermandad de la Reencarnación, cuidando de Atlántida y Lemúria>. – dijo Uriel.

Sonreí, aunque no sabía exactamente porqué, sentía de qué hablaban y también porque recordé que hacía poco tuve recuerdos de mi encarnación en una ciudad de Atlántida o Khefislíon que es como normalmente los ángeles se refieren a ella.

-      Atravesamos la puerta principal y me quedé perplejo con el gran mural de cristal que había a la pared de la derecha, un mural de él, Gabriel aprovechó para decirme <Se lo hicieron como regalo cuando tomó el trono, después de construirse el castillo>, era Dios con sus flores de muchos colores en la cabeza, como una especie de corona, y en sus manos tenía un colibrí y un Ruiseñor. <¿Y estos pájaros?> le pregunté y él me dijo <El Colibrí fue el primer pájaro que creó con el proyecto Gaia, y el Ruiseñor es su pájaro favorito, ya que yo ayudé a crearlo>. – explicó Uriel.

-      Por eso son tan especiales los Colibrí. Escuché una vez un ángel me dijo que cuando ves a un Colibrí le puedes decir cualquier cosa que Dios te está enviando como un mensaje pero que puede responderte en directo.- comenté.

Uriel asintió con la cabeza.

-      Pasamos dos pasillos muy largos, y entonces vi que a la izquierda habían puertas, me las quedé mirando, todas estaban cerradas, y Gabriel me dijo <Este es mi departamento>. Eran los departamentos de ellos, pero no fue hasta el último ya llegando a la sala del Trono, cuando Gabriel dijo <Y esta es la de Dios>. – Uriel se detuvo, necesitaba volver a calmarse para integrar sus recuerdos.

-      ¡Qué pasada!- dije.

-      La sala del Trono tenía una decoración particular, el Trono dorado, pero no como lo dibujan las religiones, en alto, solo estaba a pocos centímetros de alto, pero era muy grande. La sala en el suelo había dibujos que se iban moviendo, como una especie de lienzo en movimiento, el suelo era de cristal para no destrozar las pinturas. Y el techo se veían todas las galaxias del universo, Gabriel me dijo <No es real, solo es una proyección, pero decora el centro neurálgico de dónde se toman las mayor parte de las decisiones de nuestro universo>. – Explicó Uriel.

Su descripción del lugar, me provocó que viera lo que él recordaba, porque sentí muy fuerte dentro de mí, que yo he estado allí en otra vida.

-      La sala estaba desolada, pero nos esperamos, ni Dios estaba sentado en su trono, ni en la sala. Gabriel simplemente tuvo que llamarle un par de veces y desde otro pasillo, llegó. – Uriel aprovechó para hacer una pausa para respirar.- Allí estaba, con su túnica de oro brillante, y su corona del mismo color, la barba trigueña y sus ojos son celestes. Caminó hacia Gabriel que él le mostró sus respetos llevándose el puño derecho al corazón y decirle <Hola, Padre>. Mientras que Dios le tocó los hombros y con su sonrisa más amable se dieron un abrazo, mientras le decía <¿Vienes a darme noticias de nuestras aldeas en la Tierra?> pero Gabriel al separarse de él le dijo <No, Padre. Soy Gabriel que viene de casi al final del Primer Tiempo de la Tierra, vengo a traerte a alguien que exige verte para hablar contigo>. Entonces Dios me miró, y se me encogió el corazón por su magnificencia. – explicó Uriel.

-      ¡Normal, yo creo que me sentiría igual!- le dije.

-      Dios me dijo <Acércate, hijo>. Caminé hacía a él en silencio mientras que Gabriel le susurró <Ha venido con el Comando Atemporal. Bueno, la hemos cogido prestada>. Dios le miró a Gabriel, por su mirada me di cuenta de que ya había empezado con mal pie, pero Dios me dijo <Uriel, sí, recuerdo quién eres> me paralicé. – dijo Uriel.

-      ¿Qué te dijo?- pregunté ansiosa.

-      Resumidamente le hablé, de que no estaba encontrando mi destino en mi tiempo, y que sentía que mi futuro no era estando con el Comando Atemporal, sino que sentía que tenía que venir a ver a Dios para decirle <Me gustaría ayudar a la Tierra y su universo pero desde este lado. Es decir, me gustaría que me pudieras permitir quedarme a vivir aquí y ayudar. Siento que este si es mi hogar.> y él me dijo <Eso no puede ser, Uriel. Sigues siendo humano, y aunque la esperanza de vida en tu tiempo es mucho más larga, los humanos aquí mueren muy rápido. Apenas lleves seis meses aquí, vas a envejecer como si te cayeran cincuenta años de golpe. Lo siento, pero no puede ser, hijo.>- dijo Uriel.

-      ¡Qué pena! Pero… ¿Cómo ocurrió entonces?- le pregunté.

-      Me decepcionó su respuesta, pero la comprendí… miré a Gabriel pensado que quizás diría algo, pero decidió no meterse. Nos despedimos de Dios y cuando salíamos de la sala del Trono, me detuve y miré a Dios y le dije <¿Habría una posibilidad de quedarme y dejar de ser humano?> y Dios me dijo <¿Estarías dispuesto a renunciar a tú posición?> le dije que si con la cabeza y Dios simplemente dijo <Hay una forma, pero antes debes hacer algo por mi>. Me acerqué y le pedí que quería y me dijo <Vuelve con tus padres, tráemelos enseguida> acepté su petición y Gabriel decidió acompañarme. – informó Uriel.

-      ¿Tus padres? ¡Ay no,…! Ni sabían nada, ¿Cómo lo hiciste?- le pregunté.

-      Gabriel me acompañó de nuevo a la nave, y le exigí que viniera conmigo, aunque él no quería en una primera instancia, al final accedió. Pensé que si venía Gabriel, a lo mejor me harían caso. – dijo Uriel.

-      Claro, a veces es necesario tener pruebas, y Gabriel la verdad es que es una prueba muy importante. Por qué jamás lo habías visto, y hubiese sido raro que tus padres no se fijasen en eso, ¿verdad?- dije.

Uriel dijo que si con la cabeza, al mismo tiempo que colocó las manos en el suelo y empezó a levantarse para sentarse en el sofá. Vi que fruncía el ceño con grandes ganas, al mismo tiempo que se frotaba las manos.

-      Jamás le había hecho algo así a mi padre, ¿sabes? Para mí, se merece mi respeto. Pero tal y como lo conocía, sabía que me estaba metiendo en líos. No simplemente por hablar con Dios directamente, sino también por mi comportamiento. Para mis padres la nave es sagrada, ¿cómo querías que yo les contara, <miren, que he agarrado la nave y me he ido a un tiempo para encontrarme con Gabriel que me ha guiado hasta la Cruz del Sur, y ahora Dios dice que quiere verlos>? Estaba convencido que después de lo que pasase, tendría represalias. – confesó Uriel.

-      ¿Antarel era duro contigo?- le preguntó.

Uriel enseguida sacudió la cabeza de lado a lado, que yo me lo tomé como un no.

-      Pero había unas normas sagradas, y yo había infringido dos en muy poco espacio de tiempo. – dijo Uriel.

-      Te robaste la nave, pero ¿y la otra?- dije curiosa de mi.

-      Fui en busca de un ángel que fuera de la dirección de Dios. Para mis padres, los arcángeles no se pueden ir a buscarlos, ellos siempre te tienen que encontrar, solo así saben que Dios les está dándoles una ayudita. – informó Uriel.

Me puse a pensar, y jamás había escuchado algo así.

-      Pero si buscas a un arcángel muchas veces forma parte del camino de Dios. ¿Por qué lo piensan así? – pregunté.

-      El tiempo tiene vida propia, esa es la excusa que dan. Pero, para mí no me podía definir, los arcángeles estamos para ayudar a todos los humanos y a todas las civilizaciones del universo. Nuestro trabajo es que les busquemos o que ustedes nos busquen, si lo necesitan. -–confesó Uriel.

Tenía razón.

-      Cuando llegamos, los pillamos que estaban buscando la nave. Toqué un botón mal, y resultó que llevaban una hora peleando dónde habían dejado la nave. Nos pillaron a Gabriel y a mí dentro, y a partir de allí en teoría tendría que haber habido gritos, pero reconocieron a Gabriel enseguida y decidieron callar y escucharle. Decían <¡Gabriel, mano derecha de nuestro Dios, sed bienvenido a nuestra nave!>. El respeto que le tenían era asombroso, pero exagerado ante mis ojos. – dijo Uriel.

-      ¿En plan sumisos a él solo por ser la mano derecha de Dios?- pregunté arrugando la frente.

-      Si, pero como ya sabes. ¡Está prohibido mostrarse sumiso ante Dios y sus “direcciones”! Ya me entiendes. – dijo Uriel.

Sigue los videos de youtube, aquí:


 HR

HERO&Corporation.

 

jueves, junio 04, 2026

El Espejo De Mi Vida - Capítulo 235 [3T]

 *Si quieres ver la serie de nuevo, está en Wattpad.

* No te olvides de seguir nuestros videos de youtube (al final está el último de esta semana).

 

-      Entonces, ¿qué sugieres que haga?- le pregunté.

-      Has hecho lo más importante, darte cuenta de que ellos son conflictos que no resolviste en otras vidas, y por eso estamos aquí. Pero si sigues tomándotelo por la parte de venganza o víctima, lo que debes aprender no lo harás. Y el Karma seguirá su curso, tantas veces como sea necesario hasta que lo aprendas. – informó Uriel.

Me preocupaba que esto continuara años, así que sus palabras me captivaron el corazón y las escuché abiertamente.

-      ¿Y si muero antes de aprenderlo?- pregunté.

-      Tendrás que volver a la vida, y concluir lo que dejaste. – dijo Uriel, mientras que aprovechaba para hacer una pausa, se incorporó, mostró su mirada más compasiva con esos ojos color cafés, y prosiguió.- Esta batalla es tuya, solo tú puedes vencerla, pero nos tienes a tú lado, para ayudarte a entender todos los flancos, y llegar al meollo que necesitas aprender. – dijo Uriel.

Nos dimos un abrazo sincero y muy fuerte.

-      ¿Crees que me tienen miedo?- pregunté.

-      ¿Por qué lo piensas? – preguntó Uriel.

-      No lo sé, pero a veces les engancho que me miran, y su mirada se ve que es de miedo. Como si yo hiciera algo que a ellos les aterra. – dije.

-      No creo que sea miedo, amor. Pero les he visto, y la envidia también es traicionera. – respondió Uriel.

-      ¿Envidia?- dije, Uriel dijo que si pero no concluyó con nada más. – Pero si soy la mujer más odiada del curso… ¿me tienen envidia, Dary?- dije arrugando la frente.


Volvió a decir que si con la cabeza, y nos quedamos en silencio.

-      Soy yo la que tiene envidia de ellos.- dije.

Uriel arqueó las cejas y me miró a los ojos esperando una respuesta.

-      Ellos son amigos, tiene con quien compartir sus cosas. Yo no. No tengo ningún humano. Solo a mis padres, pero tampoco es que sea lo más cómodo.- dije.

-      ¿Acaso no te es suficiente nuestra amistad? – dijo Uriel.

-      Claro que si. Pero eres un ángel, no un humano.- dije.

-      Nací como humano, y luego me transformé en ángel. – respondió Uriel.

-      Eso aún tiene que suceder, me dijiste que eras del futuro. Aún no has nacido.- dije.

-      ¡Estoy aquí transformado en arcángel! He dicho, que primero fui humano, sí, lo fui en vuestro futuro en el año 2500 después de Cristo. Y luego, cuando alcancé la mayoría de edad, me transformé en ángel, en arcángel, retrocedí en el tiempo hasta los inicios, y aquí estoy. – dijo Uriel noté sus palabras algo indignadas.

Uriel se giró, noté que le había herido sin querer, no me dirigía la palabra, así que tiré mis dados.

-      Soy el único arcángel que ha sido humano antes de transformarse. – balbuceó Uriel.

Le dejé hablar pero no lo hacía. Conté el resultado de mis dados, y cuando iba a pagarle por haber caído a una de sus propiedades…

-      Mi historia también ha sido compleja, ¿sabes? No te la he contado, porque pensaba que apreciabas más nuestra amistad. – dijo.

-      La aprecio Dary. Pero…- me interrumpió.

-      ¿Pero? – me miró, estaba llorando, noté como mis palabras se quedaban en el esófago, intentando entender qué le pasaba.- Dios no me quería, al principio. Y mis padres biológicos no aceptaban mi decisión, y me dejaron de hablar por eones. Estuve solo durante el proceso de convertirme en arcángel. Fue muy doloroso. – balbuceaba Uriel.

-      ¿Por qué no me explicas todo como ocurrió? – le pregunté.

Se secó las lágrimas con la yema de los dedos, al mismo tiempo que escuchaba como susurraba palabras en Arcturiano que no conseguí comprender. Me miró en el silencio, con su mirada más tierna.

-      Nací el 14 de Enero del año 2500 después de Cristo, en lo que ahora ustedes llaman Europa, pero es muy diferente a la actual. Fui el tercer hijo de cuatro, de mis padres biológicos Antarel e Ivishka. – le interrumpí sin querer.

-      ¿Antarel? Me suena mucho, ¿son de la hermandad?- pregunté.

-      Así es, ellos trabajan con la Hermandad Blanca, en las naves del Comando Atemporal. Junto a mis hermanos y hermana. – explicó.

Me sonaban mucho los de ese Comando, sentía que quizás en alguna vida pasada estuve trabajando con ellos, pero no quise interrumpirle y escuché su historia con atención.

-      Mi primer viaje en el tiempo lo hice cuando tenía doce años, nos fuimos a Egipto en Aswan, vimos cómo estaban construyendo el templo. Mi padre tenía que aconsejar al visir para que el templo tuviera el aspecto que ahora todos conocemos. Lo querían construir con forma puntiaguda pero mi padre les aconsejó que no, y al final le hicieron caso. – dijo Uriel.

-      ¡Wow! Ese Comando tiene una responsabilidad muy importante, ¿no?- pregunté curiosa de mí.

-      No despreciaba sus trabajos, pero sabía que pasarme la vida viajando por el tiempo, era algo que no me apetecía demasiado. Pero mis hermanos, lo hacían y cada uno tenían su lugar, pero yo no acababa de encajar. – explicó Uriel.

-      Lo que me pasa a mi, ¿no? Que aquí en este tiempo no hay manera de encajar con nadie.- le dije.

Escuchar su pequeña carcajada provocó en mí que sonriera un poco.

-      Al cumplir 17 años, y ser oficialmente mayor de edad, en un viaje que hicimos al primer tiempo de la Tierra, conocí por primera vez a un arcángel muy especial. ¿Te haces alguna idea de quién hablo? – preguntó.

-      No sé… ¿Raffaello? – pregunté.

-      Pues no. Conocí a Gabriel. En realidad, mis padres y mis hermanos bajamos de la nave para pasearnos por las calles de la ciudad más importante, pero yo me perdí con la multitud y acabé entrando en una posada, y dentro me encontré con él. – explicó Uriel.

Aunque no recordaba nada de las ciudades del Primer Tiempo, sentía en el corazón su existencia, aunque fuese en el horizonte de mis recuerdos más perdidos en ese instante.

-      ¿Y qué pasó?- le pregunté, la curiosidad me concomía por dentro.

-      Lo vi, con su túnica de dos piezas y sus alas brillantes con las puntas doradas, sentado en una mesa tomándose un vino. Me senté lejos, porque me abrumaba estar a su lado, pero tenía mucha curiosidad porque era la primera vez que después de que tanta gente hablase de él, me lo cruzaba de algún modo. – explicó con la misma emoción que un niño con zapatos nuevos.

-      Realmente impacta la primera vez, a mí me pasó.- comenté.

-      Le estuve observando por un buen rato, se le veía preocupado, arrugaba la frente, mientras que jugaba con sus dedos alrededor del vaso de arcilla dónde tenía el vino. En un momento que levantó la cabeza, vi que tenía una herida en la ceja, y por lo sucio que le veía, venía de un combate. Me quise acercar, pero la timidez me retuvo sentado en la distancia, pensaba que esperaba a alguien, pero de repente, se tomó su vino de golpe, se levantó y se marchó. Me picaba tanto la curiosidad que me fui detrás de él. – dijo Uriel.

Arrugué la frente pensando el posible combate que habría podido tener, sentía que me sonaba, pero por los detalles que había compartido Uriel no terminaba de sonar.

-      ¿A dónde se fue?- le pregunté.

-      Le seguí por varias calles, pero al final lo perdí en una pequeña plaza con una fuente con un dragón blanco en el medio. Me acerqué a la fuente, al mismo tiempo que me sentía como si hubiese perdido mi oportunidad, cuando de repente noté unos pasos detrás, me giré y allí estaba mirándome todo serio directamente a los ojos, y con la mano derecha en la empuñadura de la espada, mientras que dudaba de si tenía que defenderse o no. – dijo Uriel.

-      ¡Wow!- dije.

-      Me preguntó < ¿Quién va?> y yo le dije levantando las manos en señal de paz < ¿Eres Gabriel?> él con su mirada me desafiaba, y dijo < ¿Quién lo pregunta?> y yo le dije <Mi nombre es Uriel, hijo de Antarel. Vine a hablar contigo>. – dijo Uriel.

A pesar de que tenemos una imagen muy hermosa del arcángel Gabriel, en realidad, durante las guerras del Primer Tiempo él desconfiaba mucho de los humanos. Suerte que ha aprendido a confiar más, porque sino nadie tendría tanta curiosidad de intentar comunicarse con él directamente.

-      Enseguida dejó la mano de la empuñadura de su espada y le cambió el rostro por completo, a una mirada mucho más amable, me tendió la mano y le respondí de la misma manera, y dijo <Esperaba tú llegada, amigo>. Me quedé sin palabras, y por un instante pensé que Dios me vio venir, pero cuando le iba a preguntar él me dijo <Me dijiste que llegarías tarde, pero no pensé que tanto>. – explicó Uriel.

-      ¿No fue tú primera vez con él?- le pregunté dudando.

-      Así fue, pero resulta que mi yo de un tiempo de más del futuro, le había hablado de ese primer encuentro. – confesó.

-      Claro, la paradoja temporal. – dije.


En IÓN nos dieron clases sobre posibles efectos adversos de viajar en el tiempo, uno de ellos era una explicación muy razonable de lo qué son en realidad las famosas paradojas temporales. Su respuesta es más fácil de la que pueden llegar a determinar los físicos teóricos, según los Maestros Ascendidos y los Ancianos de Venusha (Venus), cuando se presenta una paradoja temporal, significa que Dios te dio ese camino y tú lo elegiste y seguirás así mientras vayas cerrando el círculo.

Si Uriel en su futuro de aquel tiempo, ya había mantenido una conversación con Gabriel, advirtiéndole de su primer encuentro. Significa que su destino ya estaba fijado, significa que Uriel tenía que ser Arcángel, porque Dios lo permitió, dio las chances para que él se convirtiese en lo que es ahora.


 HR.

HERO&Corporation. 

 

El Espejo De Mí Vida - Capítulo 237 [3T]

 *Tenemos canal de youtube y patreon . Usar “direcciones” como si fueran los ángeles que gobiernan el universo, me pareció gracioso la ve...