martes, marzo 17, 2026

El Espejo De Mi Vida - Capítulo 229 [3T]

 

Mi padre estaba enojado conmigo porque las notas eran horribles, había suspendido cuatro, y para pasar de curso como mucho dejaban dos cateadas. Pero en vez de preguntarme ¿por qué? Me gritaba y me hacía quedar como si fuera inútil, porque sus comparaciones con los burros era ya demasiado doloroso. ¿Incluso mi padre tampoco me apoyaba?

Al mirar los ojos de Gabriel y Uriel, las cosas y mis emociones se apaciguaban lentamente. Ellos jamás me verían así, ni me dirían algo así. Mi madre, estaba en silencio, como hacía siempre cuando mi padre me pegaba la bronca. Pero eso a mi padre le sentaba fatal, porque era como si ella no colaborase o pasase del tema, y muchas veces acababan los dos peleándose.

Eran tantas broncas, que ya me resbalaba todo. Hacía ver que me entraba por un oído y me salía por el otro, era la única forma de encontrar mejor las soluciones y de no martirizarme solita. Pero ¡ojalá mis padres me hubiesen preguntado…! Algo tan simple como… ¿por qué te va mal esta materia? ¿Necesitas un tutor particular?... porque papá empezó a pensar que el Tangram pasaba de mí o yo de ellos.

De tanta frustración y soledad, me refugié más en Los Sims, siempre haciendo familias numerosas, con miles de hermanos y hermanas, intentando que todos se lleven bien y crecieran bien. Eso me aliviaba por dentro, aunque fuese placebo, funcionaba.

Esperaba con gusto la nochebuena, no por la familia que venía el tiet Josep, sino por los regalos que había pedido a Papá Noel. Aunque cuando el tiet Josep llamó al timbre y entró en casa, me quedé un poco parada al sentir una energía que le envolvía que no me gustó. 

-      Dary, ¿notas lo que yo?- le pregunté.

-      ¿El qué? – preguntó curioso Uriel.

Le señalé con la mano hacía el tiet Josep, pero no entendió lo que le decía, así que le hice un gesto para que se acercara, él me ofreció su oreja.

-      Noto una energía extraña en el tiet Josep. ¿Tú también lo notas?- le dije.

Uriel le miró pero dijo que no con la cabeza.

-      Espera. ¡Dame la mano!- le dije.

Me la ofreció y des del corazón proyecté lo que sentía, pasándole a través de la mano.

-      Uh…- dijo arrugando la frente preocupado.- Eso…- quiso seguir pero se detuvo al darse cuenta de que estaba yo.

-      ¿Qué ves? O ¿Qué sabes?- le pregunté.

No me quiso decir nada. Dejó de agarrarme la mano y durante toda la noche no hablamos del tema.

Antes de empezar a cenar, el tiet Josep me tiró encima de mi plato una bolsa con chucherías y con un billete de 10€.

-      ¿Dinero, en serio?- dije sorprendida.

-      Si, es que… ¡Te lo mereces por ser quién eres, Laia!- respondió el tiet Josep.

-      Ah… gracias.- dije feliz.

-      Cuidas muy bien de nosotros. Pero, espero que sigas así siempre ¿si?- dijo mirándome a los ojos directamente, algo que me dejó rara pero sonreí y afirmé.

Ocultaba algo importante en su mirada, algo oscuro que jamás le había visto, y eso me preocupó, miré a Uriel pero él no quiso dar ningún comentario.

Después de cenar, me enviaron mis padres al piso de arriba a hacer algo, y de repente cuando bajé Papá Noel ya había venido. Empecé a ver paquetes escondidos por el salón, sin ningún nombre pero mis padres sabían de quién era cada regalo con tan solo mirar el envoltorio.

Primero de todo encontré en la mesa pequeña de la salita dos regalos, al abrirlos vi que eran dos juegos uno de Narnia: El león, la bruja y el armario. El otro juego era EYE TOY que iba con una webcam.

-      ¡Wow, juegos de la play!- dije contenta.

-      Si…- dijo mamá.

Finalmente papá Noel me trajo la Nintendo DS que no sabía que la usaría tanto con mi abuela, con el juego de Braintraining y Animal Crosin. Por lo menos las vacaciones se harían más divertidas antes de regresar a la tortura china del colegio.

A las dos de la madrugada ya estaba en la cama, no quería dormir pero todos estaban durmiendo, Uriel estaba conmigo esperando a que pegara la oreja en el cojín y me dejase llevar hacía los mundos de la quinta dimensión, pero me costó mucho.

-      ¿Tengo que avisar al coro para que te canten? – dijo Uriel burlándose.

-      ¡Qué gracioso saliste, eh! Es que no puedo pegar ojo…- dije.

-      Hoy tienes que ir a la quinta dimensión. – dijo Uriel.

-      ¿Ah si? No tengo clase.- le recordé.

-      Ya lo sé. Pero es que… nunca has vivido nuestra noche buena. – dijo.

-      Bueno… supongo que la pasan con Jesús, ¿no?- dije.

Se puso a reír no se pudo aguantar.

-      ¡Qué va! Pero si quieres descubrirlo, te invito a que te vayas yendo al astral ahí te espera Gabriel. – dijo Uriel.

-      ¿No puedes hacerlo tu?- me quejé.

Uriel arqueó las cejas en señal de sorpresa y luego sonrió comprendiendo el motivo.

-      Me duele estar a su lado sin…- le dije.

-      ¿Y con el chico? ¿De qué hablaron aquella noche en la pista al final? – preguntó.

-      Nada. Solo que el motivo de porque no puede… es porque firmamos un acuerdo antes de que yo naciera.- dije.

-      ¿Acuerdo? – dijo Uriel arrugando la nariz.

-      Un… juramento por no sé qué compañía… no recuerdo el nombre era… LA HERMANDAD DEL SIETE o algo así. – dije intentando creer que fue una excusa de Gabriel.

-      ¿Eh?... ¿SIETE?... No me suena…- respondió.

-      Si… supongo que se lo inventó para no lastimarme…- dije.

-      ¿Qué insinúas que te mintió? – hizo una pausa Uriel mirándome.- puedo poner la mano en el fuego de que él jamás miente– terminó.

-      ¿No te suena? Dijo que estaba en el Versus II.- dije.

Uriel pensó en silencio.

-      Si que me suena, y no es SIETE sino SETHI, ¿verdad? – dijo.

-      Si… es que es raro, ¿no?- respondí.

-      No, para nada. Sino que deberías sentirte orgullosa de estar en ese programa. Pero no te preocupes, la espera merecerá la pena. – dijo.

-      ¿Has hablado con Gabriel de lo que siente por mi también?- le pregunté.

-      No, Gab es muy discreto con todo lo que tenga que ver con sus amores. Pero él ¿no ha hablado contigo? – dijo Uriel.

-      Tampoco emite sonido alguno al respecto. – dije me tumbé en la cama mirando el techo resoplando.- ¿Por qué me he enamorado de los dos?- dije.

Uriel no quiso hacer más comentarios, y de hecho me quedé frita enseguida.


En plena noche y sin ganas ni fuerzas de abrir los ojos, noté el abrazo de Gabriel, a pesar de todo lo que yo sentía, me quedé inmóvil aceptando ese abrazo, incluso me preguntó si él era consciente de que yo también lo era en ese instante.

Noté viento en la cara, la arrugué y finalmente tuve fuerzas para abrir un ojo, lo primero que vi fue a Gabriel que miraba al frente con seriedad, de fondo las estrellas, miré hacia la derecha y vi nubes, entonces me di cuenta de que Gabriel me había abrigado con su anunciador rojizo.

-      ¿A dónde vamos?- dije.

-      Descansa, aún nos queda un largo trayecto. – dijo con su dulce voz.

Me quise incorporar un poco, pero él me apretaba con fuerza para que no me cayera de sus brazos.

-      No te muevas o caerás miles de metros en caída libre, amor.- me advirtió.

Intenté mirar hacia abajo, pero no podía.

-      Esto debería tener un cinturón o algo…- dije.

Gabriel mostró sus dientes blancos perfectos, me miró un momento cuando dentro de mí me estremecí sin querer, noté como el corazón latía con fuerza y me ruboricé.

-      Pensaba que te gustaba la fuerza de mis brazos, amor. – comentó picarón.

-      ¿Vas de musculitos? No gracias… valoro más la inteligencia emocional.- dije.

Gabriel volvió a reírse, me miró de reojo sin intentar perder la concentración del vuelo.

-      Mira quién habla, la capitana de la Orden de San Miguel, la que me hace sentir guardián después de tanto tiempo. – comentó picarón.

-      ¿Ahora te sientes seguro o varonil hablando de tú espada?- dije, me ruboricé enseguida, la lengua hablaba por sí sola.

Gabriel arqueó una ceja, pero vi como sus mejillas también le cambiaban de color.

-      Si dudas de mí, jamás lo podrás descubrir. – dijo.

-      ¡Jamás dudo, dudé, ni dudaré de ti!- dije seriamente.

-      ¿Es un desafío? – preguntó picarón.

-      No. – dije seca, me miró y al ver que no estaba jugando arrugó la frente.

-      ¿Qué te pasa? – preguntó preocupado.

-      Nada. Pero me estoy dando cuenta de algo.- dije.

Gabriel arqueó más las cejas y me miró un momento, saqué la mano del anunciador y le acaricié la mejilla con la barba incipiente.

-      ¡Qué piel tienes tan brillante y divina, Gab!- le dije acariciándole la mejilla, la nariz y finalmente pasé el dedo índice por sus labios, entonces él se detuvo y me incorporó un poco más.- ¿Es electricidad lo que siento al tocarte? – dije.

Gabriel cerró los ojos mostrándome que sentía lo mismo.

-      ¡Mírame!- le exigí.

Él abrió los ojos y se perdió en los míos.

-      ¡Desearía tanto que fueses mí primer beso en esta vida!- dije.

Entonces Gabriel se acercó a mí… pero me dio un beso en la frente y luego me susurró en la oreja…

-      Deseo hacerlo, amor. – dijo.


 HR.

HERO&Corporation. 

 

miércoles, marzo 04, 2026

Lugares De Mí Linea Temporal Que No Entiendo

 

Recordar vidas tiene su precio muy elevado, y tengo que confesar que en esta vida me está costando llegar a zonas dónde tengo muchas heridas que provienen de vidas pasadas, y en cambio desde un conflicto que ocurre en esta vida, no consigo llegar al meollo del conflicto, que está claro que no empezó en esta vida sino en otra.

Sentirse así es una mierda, lo confieso. Porqué dicen que para recordar, tienes que hacerte preguntas. Ok, pero si ya las hago y solo recibo las mismas respuestas, ¿qué tengo que hacer? Entonces me dicen los guías “si haces las preguntas correctas, tendrás las respuestas correctas”. ¿Más preguntas pero sobre qué? Por qué sinceramente lo digo, ¿cómo puedo saber qué tipo de conflicto tuve con esa persona entre 2015 y 2023 si no recuerdo el conflicto de la otra vida que nos une?

Estos guías a veces hablan como si me confundieran con Indiana Jones, vas de pista en pista, de señal en señal, intentando conectar cosas que el resto de los humanos ni se lo pensaría, pero te acusarían de loco. Y a veces culpo a mi SER por tener el rompecabezas más complicado del mundo… ¡Conectar dos dimensiones tiene su precio!


¿Cómo lo harían ustedes? Mi corazón necesita saber cosas sobre porque con el arcángel Raffaello siempre tengo problemas. Ahora la amistad parece que anda bien, pero el dolor sigue existiendo y la misma pregunta se sigue repitiendo en el eco de mi consciencia ¿por qué el universo no lo quiso? Pero ninguna respuesta está llegando para esta pregunta, solo sé que la respuesta está en las vidas pasadas, en aquellos trozos que aún no me atrevo a recordar, porque la vibra es distinta y el dolor constante.

Siento que en este caso es el mismo universo que no me permite verlo, ¿por qué? Siempre he sido muy curiosa, pero será que ¿me estoy equivocando? No lo siento así. Solo quiero recordarlo para que me deje de doler. Cuando se presenta en Xauxa y me mira… a pesar de que las cosas andan bien ahora, siento dolor dentro de mí, ¿qué ocurrió en otras vidas, cojones?

Todo lo ocurrido en esta vida, ya está sanado. Pero hay más detrás, lo sé, no me engañan. Lo sabré, soy como los gatitos, aunque no soy therian, pero en curiosidad les gano.

Hace poco descubrí que en mis anteriores vidas estando en la Esfera Tierra, no tuve una vida cien por cien humana, sino que siempre he estado en contacto con ángeles, maestros, dios… no de forma religiosa, sino tal cual ahora estoy. Así que estoy segura que trabajamos juntos u ocurrieron cosas graves entre Raffaello y yo, porque incluso Gabriel me lo oculta. Lo hace porque aún no debo estar preparada para algo así… pero soy terca, muy terca y en esto insistiré mucho. Son demasiados años, y ya toca poner un poco de paz, ¿no?

Todo lo que recuerdo ya es mucho, hasta la fecha unas 91 vidas pasadas. Aún me cuesta hacer una línea de tiempo y ubicarme, pero con el tiempo lo haré. Por lo que me han contado mis guías tengo muchas más vidas por recordar, sé que el inicio de mi primera vida en físico fue en Urantia, allí conservo tres recuerdos muy importantes.

El primer recuerdo de Urantia:

Estaba en una plaza llena de arena blanca, era de noche. Escuchaba el cántico de dos dioses (Nuestro dios y María la Madre) cantaban al unísono delante de otros hermanos ángeles. En mi espalda tenía alas, así que me identifiqué como ángel. Pero detrás de mí, vi una bola de fuego grande como el tamaño de una pelota de playa de nívea flotando. De allí, salió un hermoso chico también con alas, el pelo con rulos, castaño claro y al abrir los ojos, la primera cosa que vio fueron mis ojos, y automáticamente sentí algo muy fuerte dentro de mí.

Esto era la creación del arcángel Gabriel, o sea que si hablamos de años, yo tengo un año más que él. Porque cuando se crean ángeles de esta forma a través de los cánticos, nacemos como si fuéramos una persona de 14 años físicamente hablando. Aunque mentalmente como si fuéramos niños de 3 años.

El segundo recuerdo de Urantia:

Pasaron cinco años aproximadamente, estaba sentada en la mesa del comedor de un jardín con plantas maravillosas, era de día, había un lago cerca. En la mesa comiendo estaba Gabriel pero no nos hablábamos porque estábamos enojados por algo que yo le había quitado. Se sentó a un lado de la mesa, y yo me acerqué para decirle algo, pero él agarró el plato se levantó y se fue. Le llamé y le dije “lo que hice, lo tenía que hacer igual, enójate si quieres, pero ya lo entenderás”. Él se giró me miro con su mirada triste pero solo dijo “y en cambio nuestros caminos se unen” y luego se marchó.

Por lo que pude entender aquí, es que yo le había como traicionado a él de alguna forma y estaba bastante mal. No se crean que relacionarse con arcángeles es todo algodón de azúcar, tiene sus complicaciones.

El tercer y último recuerdo de Urantia:

Dios me estaba dando las gracias, porque una idea que aporté en su proyecto de construir su nuevo universo le ayudé tanto que sus creaciones dieron fruto. Así que e invitó a irme con el grupo de creadores a vivir en un planeta pequeño que fue el primero que se creó en nuestro universo actual, para seguir trabajando en el proyecto. Recuerdo que Gabriel estaba medio contento y medio enfadado, porque en teoría tenía que irse sin mí y de repente yo también iba.

Recuerdo que nos hizo una fiesta la gente de la ciudad dorada, vimos a Nebadon dándonos energía para que el proyecto fuese bien, y simplemente con una canción popular de allí, nos fuimos.

Realmente fue una despedida porque jamás he vuelto a Urantia. Pero Gabriel a su manera asumiendo sus emociones, parecíamos al principio como dos ángeles celosos del otro, porque prácticamente nos hemos criado juntos pero no somos hermanos, somos creaciones diferentes desde una fuente distinta.


¿Quieren saber cómo conocí a Raffaello? Fue mucho tiempo después, cuando llegué a este universo al principio el proyecto para crear o empezarlo, estuve trabajando muy duro, hasta que me di cuenta de que aún no me había ganado la eternidad y morí, para volver a ser un balón de energía deambulando por el tiempo y el espacio en este universo.

Mi siguiente encarnación que recuerdo fue en la Cruz del Sur.

Realmente habían pasado más de tres mil años desde que había muerto, nací con el nombre de Haia Höe (Flor de Lys en Arcturiano). Fui la hermana mayor de otras hermanas que nacieron al mismo tiempo que yo (es mi primera encarnación que recuerdo que nací en un parto).

Durante esa vida que estuve allí 20.000 años (parecía que me había conseguido la eternidad, pero aún no). Gabriel y yo empezamos a sentir cosas más allá de ser amigos, es decir esta es la primera vida en que nos enamoramos y lo intentamos. Pero si lo que quieren saber es qué pasó con Raffaello… fue así…

Un día que salía de la sala del Trono de Dios, me fui a respirar y a pensar mis cosas, al lado del árbol de la vida que está situado en la Catarata del destino. Es una Catarata donde la gente que quiere salir de esa encarnación, se tira por la piedra del destino, esa agua va a parar al río del destino que rodea todo el Jardín de los deseos que rodea la gran Casa de Dios (un palacio muy grande hecho de cristal dorado).

Solo salí a pensar, cuando de repente escucho unos gritos, empiezo a ir hacía los gritos y me encuentro debajo del árbol de la vida, tumbada y con mucha sangre en el estómago de Hariel (Hija del arcángel Miguel y la Arcangélica Fe), resulta que le habían clavado una flecha cuando volaba cerca de las Aldeas que son muy peligrosas fuera del palacio del Trono.

Al pedir ayuda, vi a un arcángel con su túnica verde y el emblema de arcángel gravado en el brazo izquierdo, lo llamé y al ver lo que pasaba vino corriendo. No sabía quién era, pero al ser verde supe que podía ayudarla. Ese de la túnica verde era Raffaello, que me pidió ayuda para sacar la flecha e intentar curarla con ungüentos y cosas que él sabía hacer. Esa fue la primera vez que estuve tan cerca de la medicina y la sanación que practico en la actualidad.

La llevamos a casa del arcángel Miguel, todos los hermanos se quedaron en shock, pero cuando Gabriel me vio con Raffaello empezaron los celos. No entendía nada, a partir de allí con Raffaello siempre se acercaba con mucho cuidado, y Gabriel en esa vida era bastante celoso.

Allí como pueden ver, el conflicto con Raffaello ya existía, y yo no me acuerdo de más, así que tiene que ver con la vida de Urantia o los primeros milenios en nuestro universo. Esos son los recuerdos que estoy pidiendo que se me den la chance de poder recordar. A ver si al compartirlo aquí el universo empatiza un poquito y me hace caso.

Ah por cierto, si necesitas recordar tus vidas pasadas, yo ofrezco terapia especializada, si estás interesado manda un correo a laiafgali@gmail.com o un MD en Instagram @Laia_gali_hr y allí hablaremos de tú caso. (Si haces la terapia, se recomienda estar al mínimo seis meses para ver resultados favorables).

HR

HERO&Corporation. 

 

miércoles, febrero 11, 2026

El Espejo De Mí Vida - Capítulo 228 [3T]

 

Noté el puñal atravesándome el corazón. Sangre de mi sangre, también me estaba engañando, ¡no lo podía creer!

-      Dary… ¿me puedes explicar esto?- le dije señalando con una mano.

Él miró y cuando la vio, se le cambió la cara a sorpresa, al mirarme simplemente me abrazó.

-      ¡Lo siento mucho, mi amor! – dijo.

-      Ella, ¿me ha engañado? ¡También ella lo ha hecho! – dije.

Cómo había tanto ruido entre la gente pasando y la música de la pista, no me escuchaba nadie, excepto Uriel.

-      Si, también lo ha hecho. ¿Cómo te sientes? – preguntó Uriel.

-      Con ganas de montarle un numerito o de darle guantazos delante de sus amigos… pero creo que es mejor que me lleves fuera de aquí, porque no respondo. – dije.

Uriel me agarró de la mano y me arrastró hacia las escaleras antes de que pasase un accidente más grave. Estuve tan en shock que simplemente acepté lo que ya era inevitable, me había quedado oficialmente sin amigos. Ni la familia me podía sacar de ese estatus.

La soledad había ganado la batalla, me había apartado de aquellos que se suponía no debían dejarme ir, pero allí estaba, sola ante todo. Si el universo había permitido todo eso, tenía un plan perverso para mí ya programado, por los cuales no estuve informada a tiempo para evitarlo. Así pensaba, que la soledad era el enemigo y que por su culpa, ahora entraría de lleno en lo que jamás había hecho y siempre lograba escapar, conocerme a mí misma a fondo.

Si se me daba mal hacer amigos, imagínense intentar conocerme. Lo peor de esa situación no era estar solo, sino que la gente se aprovechaba de ello y se reían, porque la Laia siempre se “auto-marginaba”. No había ni una pizca de empatía por ningún lado, y eso dolía tanto, señores, tanto que si llegaba al final del día sin llorar, era un pequeño logro.

Convivir conmigo misma fue lo más aterrador que tuve que hacer, sobretodo al principio, porque me daba miedo mi propio silencio.

Al día siguiente decidí volver a llamarla, para ver si me daría una explicación. En un caso hipotético que quizás le llamó un compañero de clase y la acabó engañando para salir un ratito y yo simplemente lo estaba interpretando mal. Quería sentir que me estaba equivocando para elidir la soledad ganando esa batalla, pero…

-      Hola. – dijo muy seca.

-      Hola. ¿Cómo vas?- le dije.

-      Bien.- dijo.

-      ¿Tienes algo que contarme?- le dije.

-      ¿De qué?- respondió.

-      No sé… ¿qué tal la tarea de matemáticas?- dije.

-      Puf… tengo mucho todavía, tampoco puedo quedar.- se excusó.

-      Ah… ¿o sea que tienes que volver a estudiar y calcular el área del cuadrado?- dije ya irónica.

-      ¿Del qué? No hago geometría, estoy con ecuaciones de segundo grado.- dijo

-      Ah… pues no entiendo qué hacías ayer por las siete de la tarde en la plaza con tus amigos, cuando dijiste que te pasarías el finde haciendo mates…- le dije directamente.

Entró un silencio bastante impactante.

-      ¿Cómo sabes eso?- preguntó algo más brusca.

-      Te vi. – respondí.

-      ¿Me seguiste?- dijo.

-      ¡No, no…! Salí de comprar en una tienda y te encontré.- le confesé.

-      Ah.- dijo.

Otro silencio. Pensaba que me pediría perdón o una explicación, pero tardaba.

-      Entonces,… - dije.

-      ¿Qué?- dijo.

-      No sé… creo que me debes una explicación, ¿no?- dije.

-      ¿Por qué?- dijo.

-      ¿Cómo que por qué? Me has mentido. – dije ya tocada emocionalmente.

Otro silencio.

-      ¿No piensas decir nada, aunque sea una excusa barata?- le dije.

-      No.- respondió.

-      Ok. Ya entendí el mensaje. Mira, que te vaya bien la vida Sofía, creo que es mejor que cada una tome su camino por separado. – le dije.

-      Vale.- respondió y me colgó.

Nunca recibí una explicación, y eso me dolió muchísimo. Tras la llamada, me fui al cuarto, me tumbé en la cama y me puse a llorar, Uriel y Gabriel se sentaron en la cama a consolarme. Esa fue la última vez que tuve su número de teléfono memorizado en mi cabeza, a partir de ese momento la amistad de primas de uña y carne se había roto para siempre.

A partir de esa noche, empecé a tener pesadillas.

De nuevo volvía a preguntarme ¿por qué la gente me odiaba tanto? ¿Era tan diferente a ellos que ni me permitían estar a su lado? Todo el tiempo rodeada por la soledad, hablando solo con mis angelitos divinos, e ignorada por los humanos, esas criaturas que se creen lo mejor del mundo, pero la verdad es que a mí me hicieron sentir que ni merecía haber nacido.


Mantener la positividad ante dicha situación, se complicaba por momentos. Los únicos que podría agradecer poder estar a su lado, eran mis padres, mi abuela y el tiet Josep… pero claro eran familia, por obligación debían aceptarme. Yo no niego que me aferré a ellos, aunque fuese a un clavo ardiente, era lo único que tenía en mano, ¿qué quisieran que hiciese deprimirme? Tarde… ya lo estaba, pero intentaba ser positiva aunque costase el día entero fingir o aceptar compañía que ni fu ni fa.

Durante el último día de clase antes las vacaciones de Navidad, hicimos un desayuno improvisado, además de repartir los regalos del amigo invisible. El mío le tocó hacer la Nieves… y realmente me ofendió mucho. Me regaló dos velas perfumadas redondas de color rosa.

-      ¡Que coño…!- susurré mirándolas.

-      ¡Qué ofensiva, por dios! ¿Quién ha sido? – dijo Gabriel enojado mirando a la multitud.

-      La Nieves. – respondió Uriel.

Gabriel se puso de rodillas, aprovechando que todos estábamos sentados en el suelo, mirando a la Nieves directamente.

-      ¿Eh tú, a santo de qué le haces esta mierda de regalo a mi Laia, eh? ¿Qué pasa que has sido tú quién escampó el rumor de que no se baña, o qué? – dijo Gabriel a gritos.

-      ¡Mi protegida no ha sido! – respondió el ángel guardián de la Nieves.

-      ¿Cómo qué no? ¿Y entonces, qué puedes interpretar de esta mierda, eh? – siguió Gabriel.

-      Mi protegida no la conoce bien a la tuya… - respondió el ángel de la Nieves.

-      ¡Más le vale no acercarse! – gritó amenazante Gabriel.

-      Ya basta, Gab.- dije susurré un poco más alto, aprovechando que habían gritos de alegría porque se había abierto otro regalo de otro compañero.

Gabriel me miró con los ojos inyectados en sangre y su cara arrugada de enojo, cruzó los brazos, resopló y se quedó callado.

De regreso a la casa, Uriel miraba mis manos dónde llevaba el regalo, mientras que Gabriel seguía resoplando pero callado.

-      No sé qué piensas tú, Dary. Pero esto… no tiene ningún sentido.- le dije.

-      Claro que tiene sentido, amor. Es una de esas señales que hay que profundizar en su significado. – dijo Uriel positivo.

-      ¿Significado, de qué? ¿Piensas igual que Gabriel?- le dije.

Uriel dijo que no con la cabeza.

-      Pues a ver… ¿qué significado le darías?- le dije desafiándolo a Uriel.

-      Una vela encendida significa que eres el Ser de Luz que admira con mucho cariño es cómo si te dijera <te admiro y por eso dónde tú luz esté voy a estar>. Además, las velas son rosas, ¿recuerdas el significado de este rayo? – explicó Uriel.

Me quedé pensativa observando las velas, Gabriel me copiaba, nos miramos intentando comprender algo de lo qué había dicho.

-      El Rayo rosa significa el cariño que siente por ti. – terminó Uriel.

Gabriel y yo nos echamos a reír a carcajada limpia.

-      ¡Hermano, deja de tomar lo que te tomas, en serio! – vacilaba Gabriel.

-      ¿De qué se ríen? – dijo Uriel algo molesto.

-      Mira me lo creería, sino fuera que he sido testigo de ese odio que le tienen todos sus compañeros, hermano. ¡Parece que te dejes los ojos en casa y no los traigas a clase, que mis ojos lo ven todo clarito! Y aquí no hay nada de admiración…- dijo Gabriel.

-      ¿Lo dices en serio, hermano? – preguntó Uriel desafiando a Gabriel.- ¿No te enseñaron a profundizar o qué pasa? – dijo.

-      Si, y sé que la odian. – respondió seco Gabriel.

Estaba de acuerdo con Gab, era imposible que me hubieran hecho tal regalo por el significado que le dio Uriel.

-      ¡Estoy contigo Gab! Si me admirasen, no me lastimarían tanto, no me esperarían tardes a las cinco en la puerta para seguirme, no me llamarían pato Donald ni tampoco se burlarían de mis notas. Me permitirían colaborar en los trabajos de clase, y si tuviera un problema ellos estarían, y ¿ves que pasé?- dije la verdad me dolía, pero era la verdad.

Nos quedamos en silencio mientras que íbamos los tres a casa de mi abuela. Antes de llegar, puse las velas en la mochila, y me puse a respirar profundamente mientras me atoré unos minutos en el parque del cementerio.

-      Hay algo que quiero decirles, mis angelitos.- dije mirándoles a la cara.

-      ¿Qué pasa? – dijo Gabriel.

-      Está claro que tengo que pasarme un tiempo sola, sin humanos más allá de mi familia. Será un camino duro y muy oscuro, pero venceré esta oscuridad, así…- les agarré de las manos, respiré profundamente y dije – juntos.- sonreí esperanzada.

-      ¡Siempre juntos! – dijeron Gabriel y Uriel a la vez con su sonrisa más agradable.

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El Espejo De Mi Vida - Capítulo 229 [3T]

  Mi padre estaba enojado conmigo porque las notas eran horribles, había suspendido cuatro, y para pasar de curso como mucho dejaban dos c...