martes, marzo 17, 2026

El Espejo De Mi Vida - Capítulo 229 [3T]

 

Mi padre estaba enojado conmigo porque las notas eran horribles, había suspendido cuatro, y para pasar de curso como mucho dejaban dos cateadas. Pero en vez de preguntarme ¿por qué? Me gritaba y me hacía quedar como si fuera inútil, porque sus comparaciones con los burros era ya demasiado doloroso. ¿Incluso mi padre tampoco me apoyaba?

Al mirar los ojos de Gabriel y Uriel, las cosas y mis emociones se apaciguaban lentamente. Ellos jamás me verían así, ni me dirían algo así. Mi madre, estaba en silencio, como hacía siempre cuando mi padre me pegaba la bronca. Pero eso a mi padre le sentaba fatal, porque era como si ella no colaborase o pasase del tema, y muchas veces acababan los dos peleándose.

Eran tantas broncas, que ya me resbalaba todo. Hacía ver que me entraba por un oído y me salía por el otro, era la única forma de encontrar mejor las soluciones y de no martirizarme solita. Pero ¡ojalá mis padres me hubiesen preguntado…! Algo tan simple como… ¿por qué te va mal esta materia? ¿Necesitas un tutor particular?... porque papá empezó a pensar que el Tangram pasaba de mí o yo de ellos.

De tanta frustración y soledad, me refugié más en Los Sims, siempre haciendo familias numerosas, con miles de hermanos y hermanas, intentando que todos se lleven bien y crecieran bien. Eso me aliviaba por dentro, aunque fuese placebo, funcionaba.

Esperaba con gusto la nochebuena, no por la familia que venía el tiet Josep, sino por los regalos que había pedido a Papá Noel. Aunque cuando el tiet Josep llamó al timbre y entró en casa, me quedé un poco parada al sentir una energía que le envolvía que no me gustó. 

-      Dary, ¿notas lo que yo?- le pregunté.

-      ¿El qué? – preguntó curioso Uriel.

Le señalé con la mano hacía el tiet Josep, pero no entendió lo que le decía, así que le hice un gesto para que se acercara, él me ofreció su oreja.

-      Noto una energía extraña en el tiet Josep. ¿Tú también lo notas?- le dije.

Uriel le miró pero dijo que no con la cabeza.

-      Espera. ¡Dame la mano!- le dije.

Me la ofreció y des del corazón proyecté lo que sentía, pasándole a través de la mano.

-      Uh…- dijo arrugando la frente preocupado.- Eso…- quiso seguir pero se detuvo al darse cuenta de que estaba yo.

-      ¿Qué ves? O ¿Qué sabes?- le pregunté.

No me quiso decir nada. Dejó de agarrarme la mano y durante toda la noche no hablamos del tema.

Antes de empezar a cenar, el tiet Josep me tiró encima de mi plato una bolsa con chucherías y con un billete de 10€.

-      ¿Dinero, en serio?- dije sorprendida.

-      Si, es que… ¡Te lo mereces por ser quién eres, Laia!- respondió el tiet Josep.

-      Ah… gracias.- dije feliz.

-      Cuidas muy bien de nosotros. Pero, espero que sigas así siempre ¿si?- dijo mirándome a los ojos directamente, algo que me dejó rara pero sonreí y afirmé.

Ocultaba algo importante en su mirada, algo oscuro que jamás le había visto, y eso me preocupó, miré a Uriel pero él no quiso dar ningún comentario.

Después de cenar, me enviaron mis padres al piso de arriba a hacer algo, y de repente cuando bajé Papá Noel ya había venido. Empecé a ver paquetes escondidos por el salón, sin ningún nombre pero mis padres sabían de quién era cada regalo con tan solo mirar el envoltorio.

Primero de todo encontré en la mesa pequeña de la salita dos regalos, al abrirlos vi que eran dos juegos uno de Narnia: El león, la bruja y el armario. El otro juego era EYE TOY que iba con una webcam.

-      ¡Wow, juegos de la play!- dije contenta.

-      Si…- dijo mamá.

Finalmente papá Noel me trajo la Nintendo DS que no sabía que la usaría tanto con mi abuela, con el juego de Braintraining y Animal Crosin. Por lo menos las vacaciones se harían más divertidas antes de regresar a la tortura china del colegio.

A las dos de la madrugada ya estaba en la cama, no quería dormir pero todos estaban durmiendo, Uriel estaba conmigo esperando a que pegara la oreja en el cojín y me dejase llevar hacía los mundos de la quinta dimensión, pero me costó mucho.

-      ¿Tengo que avisar al coro para que te canten? – dijo Uriel burlándose.

-      ¡Qué gracioso saliste, eh! Es que no puedo pegar ojo…- dije.

-      Hoy tienes que ir a la quinta dimensión. – dijo Uriel.

-      ¿Ah si? No tengo clase.- le recordé.

-      Ya lo sé. Pero es que… nunca has vivido nuestra noche buena. – dijo.

-      Bueno… supongo que la pasan con Jesús, ¿no?- dije.

Se puso a reír no se pudo aguantar.

-      ¡Qué va! Pero si quieres descubrirlo, te invito a que te vayas yendo al astral ahí te espera Gabriel. – dijo Uriel.

-      ¿No puedes hacerlo tu?- me quejé.

Uriel arqueó las cejas en señal de sorpresa y luego sonrió comprendiendo el motivo.

-      Me duele estar a su lado sin…- le dije.

-      ¿Y con el chico? ¿De qué hablaron aquella noche en la pista al final? – preguntó.

-      Nada. Solo que el motivo de porque no puede… es porque firmamos un acuerdo antes de que yo naciera.- dije.

-      ¿Acuerdo? – dijo Uriel arrugando la nariz.

-      Un… juramento por no sé qué compañía… no recuerdo el nombre era… LA HERMANDAD DEL SIETE o algo así. – dije intentando creer que fue una excusa de Gabriel.

-      ¿Eh?... ¿SIETE?... No me suena…- respondió.

-      Si… supongo que se lo inventó para no lastimarme…- dije.

-      ¿Qué insinúas que te mintió? – hizo una pausa Uriel mirándome.- puedo poner la mano en el fuego de que él jamás miente– terminó.

-      ¿No te suena? Dijo que estaba en el Versus II.- dije.

Uriel pensó en silencio.

-      Si que me suena, y no es SIETE sino SETHI, ¿verdad? – dijo.

-      Si… es que es raro, ¿no?- respondí.

-      No, para nada. Sino que deberías sentirte orgullosa de estar en ese programa. Pero no te preocupes, la espera merecerá la pena. – dijo.

-      ¿Has hablado con Gabriel de lo que siente por mi también?- le pregunté.

-      No, Gab es muy discreto con todo lo que tenga que ver con sus amores. Pero él ¿no ha hablado contigo? – dijo Uriel.

-      Tampoco emite sonido alguno al respecto. – dije me tumbé en la cama mirando el techo resoplando.- ¿Por qué me he enamorado de los dos?- dije.

Uriel no quiso hacer más comentarios, y de hecho me quedé frita enseguida.


En plena noche y sin ganas ni fuerzas de abrir los ojos, noté el abrazo de Gabriel, a pesar de todo lo que yo sentía, me quedé inmóvil aceptando ese abrazo, incluso me preguntó si él era consciente de que yo también lo era en ese instante.

Noté viento en la cara, la arrugué y finalmente tuve fuerzas para abrir un ojo, lo primero que vi fue a Gabriel que miraba al frente con seriedad, de fondo las estrellas, miré hacia la derecha y vi nubes, entonces me di cuenta de que Gabriel me había abrigado con su anunciador rojizo.

-      ¿A dónde vamos?- dije.

-      Descansa, aún nos queda un largo trayecto. – dijo con su dulce voz.

Me quise incorporar un poco, pero él me apretaba con fuerza para que no me cayera de sus brazos.

-      No te muevas o caerás miles de metros en caída libre, amor.- me advirtió.

Intenté mirar hacia abajo, pero no podía.

-      Esto debería tener un cinturón o algo…- dije.

Gabriel mostró sus dientes blancos perfectos, me miró un momento cuando dentro de mí me estremecí sin querer, noté como el corazón latía con fuerza y me ruboricé.

-      Pensaba que te gustaba la fuerza de mis brazos, amor. – comentó picarón.

-      ¿Vas de musculitos? No gracias… valoro más la inteligencia emocional.- dije.

Gabriel volvió a reírse, me miró de reojo sin intentar perder la concentración del vuelo.

-      Mira quién habla, la capitana de la Orden de San Miguel, la que me hace sentir guardián después de tanto tiempo. – comentó picarón.

-      ¿Ahora te sientes seguro o varonil hablando de tú espada?- dije, me ruboricé enseguida, la lengua hablaba por sí sola.

Gabriel arqueó una ceja, pero vi como sus mejillas también le cambiaban de color.

-      Si dudas de mí, jamás lo podrás descubrir. – dijo.

-      ¡Jamás dudo, dudé, ni dudaré de ti!- dije seriamente.

-      ¿Es un desafío? – preguntó picarón.

-      No. – dije seca, me miró y al ver que no estaba jugando arrugó la frente.

-      ¿Qué te pasa? – preguntó preocupado.

-      Nada. Pero me estoy dando cuenta de algo.- dije.

Gabriel arqueó más las cejas y me miró un momento, saqué la mano del anunciador y le acaricié la mejilla con la barba incipiente.

-      ¡Qué piel tienes tan brillante y divina, Gab!- le dije acariciándole la mejilla, la nariz y finalmente pasé el dedo índice por sus labios, entonces él se detuvo y me incorporó un poco más.- ¿Es electricidad lo que siento al tocarte? – dije.

Gabriel cerró los ojos mostrándome que sentía lo mismo.

-      ¡Mírame!- le exigí.

Él abrió los ojos y se perdió en los míos.

-      ¡Desearía tanto que fueses mí primer beso en esta vida!- dije.

Entonces Gabriel se acercó a mí… pero me dio un beso en la frente y luego me susurró en la oreja…

-      Deseo hacerlo, amor. – dijo.


 HR.

HERO&Corporation. 

 

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