Nos pusimos a bailar junto a los demás amigos del grupo, y mientras que la alegría regresaba a mi SER como si nunca se hubiera ido, de reojo lo vi. Vi al chico de ojos verdes que estaba cerca de la barra sin quitarme la vista de encima. Pero le agarré la mano a Marco y le obligué a dar una vuelta sobre su mismo eje, y él hizo lo mismo, pero me obligó a dar varias vueltas, después nuestras manos se soltaron y caí encima del pecho de alguien.
- ¡Ay, perdón!- dije.
Me agarró por la cintura con fuerza, entrelazó sus dedos, y yo levanté la mirada y allí estaba el chico de ojos verdes, mirándome con su sonrisa y sus ojos que me veía reflejada en un colchón de amor que jamás pude imaginar que podría sentir.
No nos dijimos nada por segundos, pero él empezó a bailar y yo simplemente le seguí, sus rulos castaños le llegaban hasta las orejas, ¡Era tan hermoso!
Por la música no podíamos hablar bien, así que él se abalanzó hacía a mí, notaba el roce de sus labios en mi oreja derecha, que agradable se sentía.
- Ven conmigo.- susurró.
Me agarró de la mano, me miró y yo simplemente le seguí, nos fuimos de la fiesta y llegamos al patio grande dónde había un gigantesco bosque de los Sistemas de Agartha. Él se quitó su capa y me la puso en los hombros, nos quedamos sentados en unas rocas al lado de una pequeña cabañita de rocas medio destruida.
- Tenemos que hablar, Lady.- dijo él.
- ¿Sobre qué?- estaba interesada en él.
- Después de Navidad, me mudo.- dijo.
Alcé las cejas pero no respondí.
- Me han ofrecido una nueva misión y tengo que irme a vivir al universo paralelo. – dijo.
- ¿Te vas de Ávalon?- pregunté.
- Si. Mí materia se va a encargar Merlín hasta que encuentre otro profesor. Esta misión si sale bien, será muy importante. – explicó.
El corazón empezó a sentir como se destruía, dolía tanto.
- No te pongas triste, porque en esta misión, tú también te vienes conmigo. – dijo.
- ¿Ah si? Pero soy menor… - me lo pensé.- ¡Cuenta conmigo!- dije.
- Espera, tú no te vas a mudar, pero vas a viajar y hacer la misión conmigo allí, pero todas las noches regresarás a tú casa con tus padres. Es lo correcto. – dijo.
- ¡No…! Quiero ir contigo…- dije quejándome.
- Si vienes conmigo van a pensar que te han secuestrado, porque no es ir a dar una vuelta, es irte conmigo a otro universo paralelo. Ni la policía te podrá encontrar, lady. – explicó.
- ¡Da igual! Pero no me obligues a seguir en el colegio…- me quejé.
- Viajarás tres días por semana conmigo, te perderás un día de clase en Ávalon, pero no pasa nada, te impartiré la materia yo mismo, y así te podrás presentar a los exámenes sin problemas. – Explicó.
Acepté sin rechistar, pero tenía que seguir yendo al colegio de la superficie… ¡Qué tortura y tan solo estábamos en Noviembre!
-
¿Cómo iremos al universo paralelo?- pregunté curiosa.
- Viajarás con Uriel, yo te esperaré en el Versus II. – respondió.
- ¿En el qué?- repetí.
- Versus II, es el universo paralelo nº2 es el que está más cerca de este en el que estamos.- explicó el chico.
Le miré a los ojos preguntándome ¿y en qué universo estamos?
- Ahora vivimos en el Versus I.- respondió mis pensamientos.
- Ah… ¿Están contados?- dije.
- Si, dónde no encontramos hay siete diferentes a nuestro alrededor, pero eso ya te lo explicaré en otra ocasión.- dijo.
Íbamos para regresar a la fiesta, pero nos pusimos a hablar de otras cosas, y el tiempo fue pasando.
- ¿Te puedo hacer una pregunta personal? – preguntó el chico.
- ¿Sobre qué?- respondí.
- De hecho, me gustaría hacerte una petición, si me lo permites…- dijo.
Le miré arqueé las cejas curiosa, pero al ver que estaba algo tímido, vi que la pregunta era bastante personal.
- ¿Qué petición?- pregunté.
- En cada vida he sido el primero en probar tus labios, y me pregunto si… - le corté.
- Aún no tienen dueño, chico.- le dije sonriendo picarona.
- Espero mantener la tradición contigo. Aunque tengamos que esperar. – dijo.
De repente me vino a la memoria Gabriel, me puse triste, ambos querían lo mismo de mí, ser el dueño de mis labios.
- Pero… sino te das prisa…- le dije.
Me miró arrugando la frente, su rostro dejó de ser amable.
- ¿Hay otro? – preguntó.
Dije que si con la cabeza. Pero él de repente caminó y me dejó allí sola, me fui detrás de él. Regresamos a la fiesta pero él no quiso estar conmigo, entonces se acercó Marco.
- ¿Todo bien?- preguntó.
- Creo que la he cagado…- susurré pero con la música no lo escuchó.
Marco me agarró de la mano, vi como el chico nos miraba, vio la mano y su rostro se puso aún más oscuro, yo retiré la mano y me fui de la fiesta. Tenía muchas ganas de llorar, ¿le había roto el corazón con darle prisa? ¿Cómo iba a entender que Gabriel también quiere lo mismo? ¿Y yo qué? Tenía el corazón dividido… enamorada de los dos, con 14 años, un doble romance que no podía contar a nadie…
La noche estaba estrellada en el patio de delante de Ávalon, solo se escuchaba la pequeña brisa que chocaba con las hojas de los grandes árboles. Caminé sin rumbo, pero con muchas ganas de llorar, al final me apoyé en el tronco de un árbol hundí la cabeza entre mis brazos y lloré dando golpes al tronco.
Entonces noté alguien detrás de mí, colocó sus manos en mi cadera y me obligó a girarme, en cuanto lo vi, fue él, el chico que me miraba directamente a los ojos. Entre mis sollozos intenté respirar con normalidad, pero nadie decía nada, nos quedamos mirándonos, y de repente él se abalanzó hacía mí, toqué la espalda al tronco del árbol, con la yema de los dedos secó una de mis lágrimas, mis brazos fueron automáticamente alrededor de su cuello, notando todo su pecho enganchado al mío.
- No pienso renunciar a ti, esperaré lo que haga falta. Haré mí camino en solitario si debo y puedo tenerte cuando estés lista, amor. Pero cuando estés lista, te cuidaré y me permitiré amarte porque lo que siento por ti, es tan grande para que lo tengas como obsequio de que tú alma y la mía son una en el universo. Te esperaré, chiquilla. – confesó el chico mirándome a los ojos y a veces se desviaban a mis labios, yo también deseaba que me besara, pero no ocurrió.
Se alejó, me dio un beso en los nudillos de la mano derecha, lo sentí en lo más profundo de mi alma. Entonces, me acompañó al metro, quería irme a casa.
En el metro no había casi nadie que conociera de vista, el Chico no quiso acompañarme, tampoco lo quería, necesitaba estar sola y pensar. Aprovechando la linia y el silencio que había en el vagón, empecé a divagar en las palabras que había dicho, solo repetía una y otra vez en bucle <vas a venir conmigo de misión al otro universo>.
Me vinieron algunas imágenes que pensé que eran imaginación, pero en ese momento pensé que quizás ya había estado ahí, aunque aún no lo recordaba. Para una niña, semiadolescente o semi-mujer que vive entre dos dimensiones, era complicado aceptar que también existía la posibilidad de visitar otros universos. Algo que la humanidad aún lo está teorizando y yo, ¿lo iba a practicar en poco tiempo?
Tenía tantas preguntas, que la cabeza simplemente divagó y divagó hasta que llegué en París. Bajé del metro y enseguida me fui al siguiente, con la sorpresa de que me encontré a Uriel que me estaba esperando, le di un abrazo de aquellos que a veces dos amigos del alma necesitan.
- Ya veo que algo ha pasado, ¿me lo cuentas o me dejas que lo adivine? – dijo gracioso.
- ¿Has viajado al otro universo?- pregunté.
Uriel sonrió, me aferré a su mano y caminamos hacía el siguiente andén para quedarnos a esperar el metro hacía nuestro destino definitivo, Manlleu.
- El mundo en el que vives, es tan solo la cabeza de un alfiler, comparado con la cantidad de dimensiones, distorsiones del tiempo-espacio y universos que hay a nuestro alrededor. – dijo.
Por mi cara de asombro él decidió hacer una pausa aunque por mí cara le resultó graciosa.
- ¡Tanto hay!- dije asombrada.
- Y mucho más que yo ni he conocido. – añadió.
- El Chico de ojos verdes, deja de ser profesor en Ávalon porque se va de misión.- dije algo triste que Uriel notó enseguida.
- Oh, no te preocupes… ¡Volverá! – me animó Uriel.
- No, no es eso. Me ha pedido que viaje con él algunos días de la semana.- le dije.
Uriel arrugó la frente, nos sentamos a esperar el metro, fue el tiempo perfecto que aprovechó para sacar sus anillos y mirar la agenda.
- No se me ha informado de ello, pero si, está puesto en tú agenda, mira. – dijo mostrándomelo.
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