martes, diciembre 30, 2025

El Espejo De Mí Vida - Capítulo 225 [3T]

 

Nos pusimos a bailar junto a los demás amigos del grupo, y mientras que la alegría regresaba a mi SER como si nunca se hubiera ido, de reojo lo vi. Vi al chico de ojos verdes que estaba cerca de la barra sin quitarme la vista de encima. Pero le agarré la mano a Marco y le obligué a dar una vuelta sobre su mismo eje, y él hizo lo mismo, pero me obligó a dar varias vueltas, después nuestras manos se soltaron y caí encima del pecho de alguien.

-      ¡Ay, perdón!- dije.

Me agarró por la cintura con fuerza, entrelazó sus dedos, y yo levanté la mirada y allí estaba el chico de ojos verdes, mirándome con su sonrisa y sus ojos que me veía reflejada en un colchón de amor que jamás pude imaginar que podría sentir.

No nos dijimos nada por segundos, pero él empezó a bailar y yo simplemente le seguí, sus rulos castaños le llegaban hasta las orejas, ¡Era tan hermoso!

Por la música no podíamos hablar bien, así que él se abalanzó hacía a mí, notaba el roce de sus labios en mi oreja derecha, que agradable se sentía.

-      Ven conmigo.- susurró.

Me agarró de la mano, me miró y yo simplemente le seguí, nos fuimos de la fiesta y llegamos al patio grande dónde había un gigantesco bosque de los Sistemas de Agartha. Él se quitó su capa y me la puso en los hombros, nos quedamos sentados en unas rocas al lado de una pequeña cabañita de rocas medio destruida.

-      Tenemos que hablar, Lady.- dijo él.

-      ¿Sobre qué?- estaba interesada en él.

-      Después de Navidad, me mudo.- dijo.

Alcé las cejas pero no respondí.

-      Me han ofrecido una nueva misión y tengo que irme a vivir al universo paralelo. – dijo.

-      ¿Te vas de Ávalon?- pregunté.

-      Si. Mí materia se va a encargar Merlín hasta que encuentre otro profesor. Esta misión si sale bien, será muy importante. – explicó.

El corazón empezó a sentir como se destruía, dolía tanto.

-      No te pongas triste, porque en esta misión, tú también te vienes conmigo. – dijo.

-      ¿Ah si? Pero soy menor… - me lo pensé.- ¡Cuenta conmigo!- dije.

-      Espera, tú no te vas a mudar, pero vas a viajar y hacer la misión conmigo allí, pero todas las noches regresarás a tú casa con tus padres. Es lo correcto. – dijo.

-      ¡No…! Quiero ir contigo…- dije quejándome.

-      Si vienes conmigo van a pensar que te han secuestrado, porque no es ir a dar una vuelta, es irte conmigo a otro universo paralelo. Ni la policía te podrá encontrar, lady. – explicó.

-      ¡Da igual! Pero no me obligues a seguir en el colegio…- me quejé.

-      Viajarás tres días por semana conmigo, te perderás un día de clase en Ávalon, pero no pasa nada, te impartiré la materia yo mismo, y así te podrás presentar a los exámenes sin problemas. – Explicó.

Acepté sin rechistar, pero tenía que seguir yendo al colegio de la superficie… ¡Qué tortura y tan solo estábamos en Noviembre!

-     


¿Cómo iremos al universo paralelo?- pregunté curiosa.

-      Viajarás con Uriel, yo te esperaré en el Versus II. – respondió.

-      ¿En el qué?- repetí.

-      Versus II, es el universo paralelo nº2 es el que está más cerca de este en el que estamos.- explicó el chico.

Le miré a los ojos preguntándome ¿y en qué universo estamos?

-      Ahora vivimos en el Versus I.- respondió mis pensamientos.

-      Ah… ¿Están contados?- dije.

-      Si, dónde no encontramos hay siete diferentes a nuestro alrededor, pero eso ya te lo explicaré en otra ocasión.- dijo.

Íbamos para regresar a la fiesta, pero nos pusimos a hablar de otras cosas, y el tiempo fue pasando.

-      ¿Te puedo hacer una pregunta personal? – preguntó el chico.

-      ¿Sobre qué?- respondí.

-      De hecho, me gustaría hacerte una petición, si me lo permites…- dijo.

Le miré arqueé las cejas curiosa, pero al ver que estaba algo tímido, vi que la pregunta era bastante personal.

-      ¿Qué petición?- pregunté.

-      En cada vida he sido el primero en probar tus labios, y me pregunto si… - le corté.

-      Aún no tienen dueño, chico.- le dije sonriendo picarona.

-      Espero mantener la tradición contigo. Aunque tengamos que esperar. – dijo.

De repente me vino a la memoria Gabriel, me puse triste, ambos querían lo mismo de mí, ser el dueño de mis labios.

-      Pero… sino te das prisa…- le dije.

Me miró arrugando la frente, su rostro dejó de ser amable.

-      ¿Hay otro? – preguntó.

Dije que si con la cabeza. Pero él de repente caminó y me dejó allí sola, me fui detrás de él. Regresamos a la fiesta pero él no quiso estar conmigo, entonces se acercó Marco.

-      ¿Todo bien?- preguntó.

-      Creo que la he cagado…- susurré pero con la música no lo escuchó.

Marco me agarró de la mano, vi como el chico nos miraba, vio la mano y su rostro se puso aún más oscuro, yo retiré la mano y me fui de la fiesta. Tenía muchas ganas de llorar, ¿le había roto el corazón con darle prisa? ¿Cómo iba a entender que Gabriel también quiere lo mismo? ¿Y yo qué? Tenía el corazón dividido… enamorada de los dos, con 14 años, un doble romance que no podía contar a nadie…

La noche estaba estrellada en el patio de delante de Ávalon, solo se escuchaba la pequeña brisa que chocaba con las hojas de los grandes árboles. Caminé sin rumbo, pero con muchas ganas de llorar, al final me apoyé en el tronco de un árbol hundí la cabeza entre mis brazos y lloré dando golpes al tronco.

Entonces noté alguien detrás de mí, colocó sus manos en mi cadera y me obligó a girarme, en cuanto lo vi, fue él, el chico que me miraba directamente a los ojos. Entre mis sollozos intenté respirar con normalidad, pero nadie decía nada, nos quedamos mirándonos, y de repente él se abalanzó hacía mí, toqué la espalda al tronco del árbol, con la yema de los dedos secó una de mis lágrimas, mis brazos fueron automáticamente alrededor de su cuello, notando todo su pecho enganchado al mío.

-      No pienso renunciar a ti, esperaré lo que haga falta. Haré mí camino en solitario si debo y puedo tenerte cuando estés lista, amor. Pero cuando estés lista, te cuidaré y me permitiré amarte porque lo que siento por ti, es tan grande para que lo tengas como obsequio de que tú alma y la mía son una en el universo. Te esperaré, chiquilla. – confesó el chico mirándome a los ojos y a veces se desviaban a mis labios, yo también deseaba que me besara, pero no ocurrió.

Se alejó, me dio un beso en los nudillos de la mano derecha, lo sentí en lo más profundo de mi alma. Entonces, me acompañó al metro, quería irme a casa.

En el metro no había casi nadie que conociera de vista, el Chico no quiso acompañarme, tampoco lo quería, necesitaba estar sola y pensar. Aprovechando la linia y el silencio que había en el vagón, empecé a divagar en las palabras que había dicho, solo repetía una y otra vez en bucle <vas a venir conmigo de misión al otro universo>.

Me vinieron algunas imágenes que pensé que eran imaginación, pero en ese momento pensé que quizás ya había estado ahí, aunque aún no lo recordaba. Para una niña, semiadolescente o semi-mujer que vive entre dos dimensiones, era complicado aceptar que también existía la posibilidad de visitar otros universos. Algo que la humanidad aún lo está teorizando y yo, ¿lo iba a practicar en poco tiempo?

Tenía tantas preguntas, que la cabeza simplemente divagó y divagó hasta que llegué en París. Bajé del metro y enseguida me fui al siguiente, con la sorpresa de que me encontré a Uriel que me estaba esperando, le di un abrazo de aquellos que a veces dos amigos del alma necesitan.

-      Ya veo que algo ha pasado, ¿me lo cuentas o me dejas que lo adivine? – dijo gracioso.

-      ¿Has viajado al otro universo?- pregunté.

Uriel sonrió, me aferré a su mano y caminamos hacía el siguiente andén para quedarnos a esperar el metro hacía nuestro destino definitivo, Manlleu.

-      El mundo en el que vives, es tan solo la cabeza de un alfiler, comparado con la cantidad de dimensiones, distorsiones del tiempo-espacio y universos que hay a nuestro alrededor. – dijo.

Por mi cara de asombro él decidió hacer una pausa aunque por mí cara le resultó graciosa.

-      ¡Tanto hay!- dije asombrada.

-      Y mucho más que yo ni he conocido. – añadió.

-      El Chico de ojos verdes, deja de ser profesor en Ávalon porque se va de misión.- dije algo triste que Uriel notó enseguida.

-      Oh, no te preocupes… ¡Volverá! – me animó Uriel.

-      No, no es eso. Me ha pedido que viaje con él algunos días de la semana.- le dije.

Uriel arrugó la frente, nos sentamos a esperar el metro, fue el tiempo perfecto que aprovechó para sacar sus anillos y mirar la agenda.

-      No se me ha informado de ello, pero si, está puesto en tú agenda, mira. – dijo mostrándomelo.

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 HR.

HERO & Corporation.

 

miércoles, diciembre 17, 2025

El Espejo De Mí Vida - Capítulo 224 [3T]

 

Pensaba que eran solo habladurías, pero hace poco supe que no, que todo esta mala relación con mi papá fue debido a que esa misma tarde de las notas, mi padre tuvo la primera entrevista con la DOLORES, y me enteré hace muy poco tiempo, por una revelación del propio universo (que jamás me ha mentido y nunca me miente) que la DOLORES amenazó a mí padre con llamar a servicios sociales, si a mí no se me metía más en la bañera porque simplemente tenía la cara llena de granos y le daba asco mirarme o estar cerca de mí… y luego decía la excusa de que apestaba a humo.

Viví una versión de mí padre muy oscura, pero no terminó al cambiar de curso, no, siguió hasta el año anterior en el 2024, cuando pudimos limar las perezas.

Sin amigos, sin padres cómplices, una guerra absurda con una profesora que las tenía conmigo como si yo le hubiese matado en otra vida (no era ese el karma que teníamos). Sola. Estaba completamente sola. Ningún humano, me quería tener cerca. Solo mí abuela y el tiet Josep, querían mí compañía. Por eso me refugié tanto, tanto, tanto en Gabriel y Uriel, mis hermanos.

Estaba en modo supervivencia, me despertaba a las ocho menos cuarto de la mañana, iba al baño a asearme, me vestía, me tomaba un colacao, agarraba la mochila y para el colegio a las ocho y media. Entraba por la calle San Antonio (tenía que entrar por el pabellón pero yo pasaba de dar tanta vuelta), subía las escaleras, giraba a la izquierda en el primer piso y la segunda clase a la izquierda, entraba a clase, iba a mí sitio en silencio, me sacaba la mochila, la colgaba de la silla, me sacaba la chaqueta y la colgaba del perchero del fondo, iba a la taquilla dentro de la clase, introducía el código, agarraba algunos libros de otras materias que no teníamos tarea, y luego me quedaba sentada en mi lugar de clase.

Las horas eran demasiado largas, y el patio también, ese curso ya no jugué con las marroquinas, me sentaba en una ventana dónde tocaba el Sol y desayunaba al lado de Uriel y Gabriel, rodeada de palomas.

Al mediodía, dejaba la mochila en clase, solo agarraba la billetera con las llaves de casa, me iba a casa la abuela, y la primera vez en toda la mañana a quién le decía algo era a ella, a mi abuela Filomena y al tiet Josep. A pesar de sentirme hundida emocionalmente, en casa de la abuela me sentía feliz, querida y escuchada.

Ayudaba a la abuela a llevar la comida a la mesa, ella servía los tres platos, el tiet Josep ponía las noticias (era fanático), hablábamos un poco del día y de las inquietudes, al terminar de comer, como todavía quedaban treinta minutos, al recoger la mesa, mí abuela y yo nos íbamos a la terraza aprovechando esos rayitos del Sol en Octubre casi Noviembre, para jugar a la comba.

-      ¡Venga, Laia, tienes que ir al colegio!- decía la abuela.

No quería pero tampoco podía evitarlo, así que el tiet Josep me acompañaba (ya no era una obligación de como cuando iba a primaria, pero me alegraba tener compañía y seguir hablando), siempre nos deteníamos a la fuente de la Madre de Dios, a que bebiera agua, y luego por el Enric Delaris hasta el Jabs y después la calle San Antonio de nuevo, él se iba a dar una vuelta y yo me iba a la tortura de vuelta.

Subía las escaleras, giraba a la izquierda en el primer piso, la segunda puerta a la izquierda, entraba en clase. Dejaba la billetera en la mochila, iba a la taquilla a buscar los otros libros, me sentaba, y así hasta las cinco de la tarde.

Si era lunes y martes iba al Tangram a las cinco y media, allí con el Jordi era otra historia porque él siempre quería charlar se llevaba muy bien conmigo. Fue allí, cuando hice migas con el Arnau (el que ahora es el alcalde). Aunque él estaba en primer y yo en segundo, es un chaval muy majo, me cae bien.

Los días que no me tocaba ir al Tangram, llegaba a casa, no había nadie todavía, me quedaba con el Bilbo a jugar o a veces íbamos a dar un paseo si el mediodía no podía, pero nunca íbamos a lugares donde supuestamente podrían estar los del colegio.  A las siete llegaba mamá, me cambiaba de canal así por el morro, se ponía sus series y ¡ala! Ya no existía, así que yo me iba a la habitación con el Bilbo (que él quería ir conmigo a todas partes).

A la hora de cenar, la tele encendida, las noticias de las nueve, papá y mamá hablaban y hablaban pero nunca me preguntaban nada del día, ni nada, solo que viniera a comer y ya. Al terminar, me iba a la salita a ver algo en la tele una serie una peli, pero llegaba papá, se apoderaba el control y yo le seguía sus gustos. Se quedaba dormido… y a las doce de la noche, me iba a dormir. Y al día siguiente igual.


Una vez en la cama, miraba el techo, veía a Gabriel, le miraba a los ojos, él me daba un besito en la frente y simplemente me giraba para la pared y enroscada conmigo misma me ponía a llorar de tristeza y soledad. Entonces, sentía como Gabriel se metía en la cama, me abrazaba y Uriel también. Bilbo empezó a dormir conmigo todas las noches, sentía el dolor que tenía y me consolaba mucho su compañía

¿Por qué mis compañeros no me querían? ¿Por qué tenía que sentir este dolor tan profundo en el pecho que aún me tortura en el presente? ¿Hice algo que no les gustó? ¿Vieron algo que no debieron ver?

La vida que elegí tener, siempre ha sido complicada a los ojos de las personas humanas, ¿quién aceptaría en el 2006 para el 2007 que alguien pudiera viajar a Agartha y estudiar para convertirse en Alquimista? Dos vidas en una misa vida, dos caminos entrecruzados en dos hemisferios dimensionales diferentes… ¿Quién podía entenderlo?

No me sentía una elegida, si una elegida es vivir este infierno. Pero vivir en consciencia, saber distinguir las dimensiones y viajar a través de ellas, no tenías que ser más inteligente o saber de física cuántica, solo debías hacer una simple cosa, aprender a amarte a ti mismo.

Los demás no me querían, ¿me estaba hundiendo o ya estaba hundida? Así es, se supone que debería haber estado mucho más hundida e intentar algo que me quitase el dolor, como por ejemplo quitarme de en medio, pero nunca sucedió. Nunca me quise quitar de en medio, a pesar de vivir en ese infierno, internamente mí corazón brillaba en amor, porque a pesar de que los demás no querían ni verme ni escucharme ni nada, yo los amaba y los respetaba, aunque no entendiera lo que sentían, sentía amor por ellos y por mí, y eso NUNCA me desconectó de mi verdadero propósito.

Algunos pensarán que lo de Agartha fue un escape de la realidad, algo creado para no seguir sintiéndome una mierda, pero NO. ¿Si todo fuese una creación de mí imaginación, por qué cada vez que pones en el google Agartha o algún nombre de un Maestro Ascendido que no es muy conocido, aparece un dibujo exacto cómo lo hayas visto tú en el viaje dimensional? ¿Si fuera una invención, no debería encontrar estas imágenes, verdad?

La casualidad es una excusa de la humanidad, porque no quiere ver la conectividad que hay en realidad. Ustedes saben que mí relación con la Iglesia y la religión católica, no existe, pero aún y así, los ángeles se me han acercado mucho más que si hubiese ido a catequesis. ¿Sigues pensando en que soy una elegida? Tampoco existen los elegidos, el conocimiento espiritual, el verdadero aquel que aprendes meditando bajo un árbol y sin influencias religiosas, está al alcance de todos.

A veces me dicen las personas “no deberías decir esto tan alto para no ofender” pero la verdad es que si el universo me lo puso delante y yo tengo que hablar de ello, es porque esa persona debe saber esto. Si nadie se atreve nada va a cambiar, pero claro, me aconsejan que me calle porque así hago menos ruido, ellos estarán más calmados,  y así ojos que no ven corazón que no siente, o lo que yo digo últimamente orejas que no escuchan, corazón que no se enoja.

No es fácil vivir así, pero callarte no es una opción, debes trabajar y a veces te ponen en situaciones complejas, dónde debes lidiar. Sabes que ante una persona que habla en EGO, el silencio es la mayor arma, la lucha de razones no hay lugar para la comprensión del corazón, y si alguien piensa que es para llamar la atención, en realidad lo que están viendo es como se vive acorde con las leyes del universo y siendo UNO con él. Lo mismo que el Maestro Jesús hace, y si, hablo en presente porque él vive en otra dimensión pero vive.

Pasaron varias noches, se acercaba Navidad, el frío era constante y la soledad me mataba por dentro. Siete horas de clase de lunes a viernes y ni media palabra me dirigían, ni unos buenos días. Cómo si mi voz fuera un incordio, como si yo fuera ese granito que debían explotar para que desapareciera. Me concentré en sacarme el trimestre, pero complicado, porque todos los profesores subían contenido a la GIC, y aunque yo le pedía a alguien que me lo pasase por correo, jamás llegaba. Ese fue el año en que tuve más ceros en toda mi carrera estudiantil, en casa las broncas no paraban, broncas para bañarme, broncas porque no presentaba la tarea, broncas porque en clase no colaboraba… No les dije nada a mis padres porque ellos me iban a cambiar de colegio y según mi destino, yo tenía que continuar allí y no huir.

Acabé perdiendo la sonrisa, incluso cuando estaba con mi abuela, ella veía que algo no andaba bien.

-      ¿Qué tal el colegio?- preguntaba ella.

Ni le decía nada, solo alzaba los hombros e intentaba comer sin decir nada.

-      ¿No me vas a contar nada?- exigía.

Le miraba y le decía que no con la mirada. No quería hablar de ello.

-      ¿Cuándo nos vamos a teatro, Abue?- le preguntaba.

-      El sábado que viene, ¿te quedarás a dormir?- preguntaba.

-      Si.- le respondía ya con una sonrisa de felicidad.

Una noche de diciembre en Agartha, teníamos una fiesta en Ávalon y acudí como alumna que era. Ahí todo era muy distinto, tenía amigos fieles, compañeros que podíamos compartir experiencias con los viajes a otras dimensiones y líneas de tiempo. Pero echaba de menos a Rita, porque ella se fue a estudiar a otro centro cerca de latinoamerica, supe que se había ido a vivir a Argentina.

Pero durante el primer año, conocí más a Marco, un chico de Nápoles que también compartíamos clases en Ávalon. El típico mejor amigo, que le puedes contar absolutamente todo, en ese tiempo era mí mayor consuelo.

-      ¡Ojalá estuviese interna como tú, Marco! Cada vez que tengo que regresar a mi dimensión, e ir al colegio… se me cae todo encima.- le confesé.

-      Mira, tenemos mundos distintos, yo echo de menos a mis amigos de Nápoles y a ti te gustaría no verlos.- comentó.

Nos echamos a reír, pero Marco sabía mí situación y empatizaba. 

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El Espejo De Mí Vida - Capítulo 225 [3T]

  Nos pusimos a bailar junto a los demás amigos del grupo, y mientras que la alegría regresaba a mi SER como si nunca se hubiera ido, de r...